La jornada del miércoles era la más esperada por la delegación argentina, ya que ofrecían sus únicas funciones Juanjo Domínguez Trío y Adriana Varela, pero sobre todo, había mucha expectativa puesta en el estreno de «El fulgor argentino». En el Mercado de las Flores, con 500 localidades casi completas, el grupo Catalinas Sur ofreció su obra, que repasa la historia argentina desde 1930. Aunque cargada de simbolismos y referencias históricas al pasado argentino, que el público catalán pudo no haber comprendido en su totalidad, los integrantes de «El fulgor..» fueron ovacionados.
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El público quedó tan enganchado que algunos se unieron a la murga que se armó espontáneamente a la salida y no faltaron los que lloraban diez minutos antes de que terminara el espectáculo. El director de la obra, Adhemar Bianchi, comentaba que «muchas cosas no se entendieron», a lo que alguien respondió: «Con el cine iraní nosotros debemos perdernos miles de detalles». Al menos con «El fulgor..», el público pasa un rato agradable.
A pocos pasos, había comenzado su recital, en el indescriptiblemente bello Teatro Grec, Juanjo Domínguez, quien pidió perdón durante todo el espectáculo por un desperfecto que sufrió su guitarra al comienzo y que hizo que el show se retrasara. Sin embargo, con un recital de tango de primer nivel y su visible manejo de las cuerdas, sus disculpas sobraban ante un público agradecido.
Luego llegó el turno de Adriana Varela, quien con un perfecto manejo del espacio escénico, respondió espontáneamente a varios de los comentarios que le hacía el público. «'Los mareados', Adriana», gritó un catalán desde la platea, a lo que la cantante improvisó: «Eso para el camarín, cuando tengamos un par de copas encima».
Tan aplaudida como querida en estas tierras, Varela se preguntó -entre amigos- si resistiría un éxito masivo. «Yo quiero que me siga un grupo, yo quiero seguir tocando en La Trastienda, los 'grosos' no terminan muy bien, es muy fuerte lo que se siente en el escenario.» Pero su amiga Liliana, psicoanalista ella, la frenó y remató: «Vos seguí cantando, todavía te falta mucho», y no le costó disuadirla de la idea de volver a su profesión, la fonoaudiología.
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