21 de junio 2001 - 00:00
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* La parodia de «Gran hermano» comenzó en «El show de Videomatch» con el ingreso de los políticos caracterizados a la casa, portando las típicas valijas y la certeza de que «El gran cuñado» repetirá de modo idéntico la rutina que ya mostró «Gran hermano». Sin embargo, no causaron gracia los doce personajes caracterizados de políticos, intentando imitar voces y gestos. Lo único rescatable era el parecido -sólo en algunos casos-, pero sus parlamentos resultaron improvisados y previsibles. El personaje de Domingo Cavallo sugería «no coman, hay que racionar»; Elisa Carrió acusaba «hay gente complotando»; Cecilia Bolocco repetía «dejemos todo ordenado» mientras Raúl Alfonsín (hay teque hacer un esfuerzo para reconocerlo) expresaba a los gritos su «conducta intachable». Lo mejor fueron, aunque también previsibles, los olvidos de Fernando de la Rúa y la frustrada «fuga» de Chacho Alvarez a través del extractor.
* Si de «Gran hermano» se trata, no sorprende a esta altura el estatuto de análisis y reflexión que pretende adjudicársele a «el debate». En el último programa, Juan Alberto Badía preguntaba al participante eliminado, Fernando, cuestiones existenciales tales como: «¿Qué sentís cuando oís tu nombre junto al «estás nominado»?, «¿Qué tiene Santiago, qué tendrá ese petiso?» o «¿Te sentís más vago o más copado?». Y remató: «Fernando, ¿te imaginabas que todo esto se analizaría desde la filosofía, psicología y sociología?».
* En «Zona de riesgo», «Atreverse» o «Vulnerables» se ha abordado la temática de las drogas de un modo más o menos serio. En «PH» se vio a dos adolescentes hablando de problemas familiares y sumergidas en el abandono, que trataban de evadirse con la marihuana. Una de ellas proveyó a su amiga de la bolsita de droga, mientras se desahogaba y, de paso, pedía «una copita de vodka o gin». Escena estereotipada si las hay, y difícil de asimilar por sus rostros angelicales y flojas actuaciones. El toque final lo dio Gerardo Romano -quien supo asumir mejores papeles-como el padre que pregunta a su hija rebelde, con sorpresa: «¿Qué es esto?», en alusión al «porro» que había dejado «olvidado» en la mesa.
* Pero gracias a «PH» existe «HP», parodia que puede verse en «Todo por dos pesos» y que hace de los parlamentos de los personajes un monotemático pero desopilante intercambio de insultos. Lo mejor del programa fue, como siempre, el ranking musical y un concurso denominado «Remiss Universo», en el que desfilaban remiseros en malla.



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