31 de agosto 2001 - 00:00

Avatares de la TV

Avatares de la TV
Resultó un desperdicio la concurrencia de doce mujeres a la mesa de Susana Giménez para que ella les hiciera repetir lo que todo el mundo sabe. Giménez hizo hablar a la «Coca» Sarli de su fidelidad hacia Armando Bó y además explicó: «No tuve hijos porque a Armando no le parecía sexy una mujer con panza». Mercedes Sosa insistió en lo de siempre: se explayó sobre su ideología y dijo que lo más importante es cantar en su propio país. Sin embargo, contó que irá de gira a San Diego y Los Angeles.

Tampoco Susana logró integrar a las invitadas, obstáculo que su producción no ignora y trata de evitar recargando los bloques con personajes decorativos como la Mamá Cora de Gasalla (lo mejor del programa) o Miguel Del Sel (uno se pregunta qué papel hace parado al lado de Susana y sin emitir bocado). Pasaron Adriana Varela cantando tango y Claudia Maradona hablando de su instinto maternal mientras un personaje se paseaba con un antifaz, sirviendo a las presentes. El invitado incógnita tocó el piano y cuando se sacó la careta sorprendió: era Charly García, que había puesto como condición no hablar y sólo servir a las mujeres. Y se hizo su voluntad.

Ni el comprometido Luis Majul se resistió a los encantos de Silvia Süller para tenerla en su programa. «¿De qué les decís a tus hijos que trabajás», la interrogó con tono desafiante. «De show-woman, soy como un payasito y me pongo un disfraz, pero en casa soy como cualquier mujer», respondió naturalmente Süller. La pesquisa continuó con gravedad: «¿Estarías con alguien feo?», a lo que obtuvo la espontánea respuesta: «Puedo estar con quien quiero, no elegiría alguien feo». Ya en «el diván», donde actúa de psicólogo, matizó su nueva pregunta con el elemento político que el espectador estaba esperando: «Le vamos a preguntar a Süller qué piensa de Moria, de las vedettes... y de Menem». No sea cosa que lo confundan con un animador de programas de chimentos.

Soledad Silveyra y su candidatura ofrecieron a los medios material de sobra para la sátira. Por caso, en «Después de hora» emitieron un compilado con la consigna: «¿Se cansó de los políticos? ¿Y de los actores que se candidatean? En octubre, vote deportistas». Con cortina de «Gran hermano» y la consigna «Mis nuevos valientes», varios programas se cansaron de repetir que los valientes serán los ciudadanos a la hora de votar, que la vaca Margarita figura en listas sábana y que habrá que llamar para el debate sobre el plebiscito a Badía. Y en «Versus» también se vio a «Solita» con intenciones de escalar: estaba colgada en las redes del grupo De la Guarda.

La terapia de pareja con Alfredo Casero y Gabriela Toscano en «Culpables» llegó a su mejor momento con las listas de cosas buenas y malas de la pareja, el argumento infalible a la hora de abandonar terapia («No gasto más en la psicóloga»), y el ultimátum pro-diván de Toscano «O hacés terapia o hacés las valijas». Morán divirtió con una de sus anécdotas: «Cuando hice terapia de pareja y revelé delante de mi marido que tenía un amante, empecé a ir dos veces por se-mana: los martes con mi esposo y los jueves con mi amante». «Culpables» es una de las pocas series que conservan algo de ingenio.


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