5 de septiembre 2001 - 00:00

Avatares de la TV

El gran debate de «Gran hermano» (un cruce entre «Polémica en el bar» con Umberto Eco y Mauro Viale) va en vías de convertirse en un clásico bizarro de la TV. Los conspicuos panelistas («periodistas sensibles» los llama Juan Alberto Badía) se valen de la semiótica, la filosofía y hasta de la psicología para expedirse en ponencias sobre los «nuevos valientes» que siguen tirados en los sillones, corriendo en la cinta y armando complots. El último programa un show de acusaciones contra Máximo, el segundo eliminado de la casa. Sentado en el banquillo de los acusados, el participante más maduro del ciclo se despachó a gusto contra Jorge Dorio, acusándolo por haber hablado de su hijo. El griterío de los panelistas discutiendo entre sí y con los ex concursantes se tornó insoportable. Para quien toleró seguir viendo, la batalla continuó con Badía víctima de los gestos sobradores de Máximo hacia su persona.

Y si de diván se trata, el famoso bestseller y psicólogo de famosos, Jorge Bucay, debutó con su ciclo en «Canal 13». Aunque se encargó de dejar claro que su programa no es un talk show, «El buscador» no ofreció nada diferente a ese género, salvo por la apariencia de «reflexivo» o «introspectivo» que buscan -en vano- imprimirle. Con la coconducción de Gabriela Radice, Bucay introduce los temas como un «cuentito». «¿Sabés lo que le pasó a un amigo? Iba caminando por la calle con su mujer cuando una rubia lo acosó. ¿Vos qué hubieras hecho Gabriela?», pregunta, reflexivamente, Bucay. La calle tiene tantas respuestas para eso, pero ninguna es la que se escuchó. Qué curioso que, en estos años de televisión recostada en el diván (y que se piensa a sí misma como descubridora de la pólvora), ningún programa iguale el candor que tenía, en los años '60, «Corazones solitarios» con Osvaldo Papaleo. Y ni qué decir las reflexiones que acompañaban a «Yo me quiero casar, y Ud.?» de Roberto Galán, un prócer nunca alcanzado por todos sus imitadores.

Los amantes del cine están cada vez más disconformes con la programación del canal Film&Arts, uno de los pocos refugios que había en TV para poder ver películas clásicas y en buenas versiones. Pero parece que eso era cosa de otra época. En primer lugar, la calidad ha venido cayendo notoriamente en los últimos tiempos, lo que se suma al hecho de que más de la mitad del material es pura repetición. En segundo lugar, la falta de coincidencia entre lo que se anuncia y lo que se da: el viernes anunciaban (al menos en DirecTV) «Los mares de la China», con Clark Gable y Jean Harlow, pero dieron un documental sobre las influencias en la música; el sábado se anunció «Tener y no tener» (Humphrey Bogart, Laureen Bacall) y dieron por enésima vez «Bellisima». El lunes anunciaron «Mientras la ciudad duerme» de John Huston pero apareció un tele-film llamado «Anna». Parece mentira que exista tal cantidad de canales de cable en la Argentina y que ni uno solo satisfaga el deseo de ver buen cine clásico.

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