2 de julio 2003 - 00:00

Avatares de la TV

¡Alármese! «América TV» suprimió la saludable medida de dejar sin aire al programa «Horizontal, vertical» del periodista «progre» de segunda línea Carlos Polimeni. Pese a tener un buen productor como Jorge Rial, si el contenido es veneno... Lo vimos el domingo en un intento de «periodismo imparcial» comparando a Mariano Grondona con Jorge Lanata. Si usted lector no lo vio no le costará mucho imaginar el engendro que resultó un «progre» casi enfermizo contra la libreempresa jugando a ser neutral. Al pobre Grondona -un periodista cuya inteligencia y cultura enardece a los marxistas-sólo lo defendían con simpleza colaboradores habituales de «Hora Clave». Con más agudeza Guillermo Cherasny y perdiéndose en divagaciones el juez Julio Cruciani. En cambio a Lanata -obvio-lo más incisivo entre los «progres» que pudieron encontrar. Hasta Hebe de Bonafini que llamó al conductor de «Hora clave» «genocida del periodismo».
 
•Además, en el trabajo de archivo, el inefable Polimeni buscó todo lo que hiciera lucir para Lanata y lo peor para Grondona. De éste leyó hasta artículos del pasado. Para Lanata, obviamente, no le pasaron filmaciones de archivo el tape donde se pronunció por la muerte civil de Roberto Alemann (sic). En la «imparcialidad progre» lo deleznable se oculta. En realidad el particularismo de Lanata está más allá de los ultras que lo utilizan con rastrerismo para buscar silenciar disidentes.
  
Lo peor de estos periodistas marxistas de segunda línea -los que juegan en primera lo disimulan mejores que no entienden qué diferencia a un liberal de centro derecha de un «liberal» (?) de centro izquierda, como se autotitula Lanata. En primer lugar la ingenuidad: un «progre» cree que si nuestro país repudia al Fondo Monetario e implanta un régimen como el de Fidel Castro en Cuba o el de Kim Jong Il en Corea del Norte aislándonos del mundo, la economía florecerá, no habrá pobres, las riquezas se multiplicarán, la gente será feliz y ellos serán los nuevos dirigentes, o sea, la privilegiada «nomenklatura» de la ex Unión Soviética. Ignoran que la gente se moría y se muere de hambre en los regímenes comunistas. Por eso la gente derrumbó el muro de Berlín, destruyó todas las estatuas de los jerarcas soviéticos, fusiló al comunista Nicolae Ceaucescu en Rumania e hizo morir exiliado en Chile al asesino de Berlín Oriental comunista, Erick Honecker.

•Lo otro que ignoran nuestros «progres» locales sobre la diferencia es que la libertad es tan natural en los seres vivientes que, a nivel humano, el centro derecha necesita que existan y pululen marxistas para que se pueda apreciar el valor de vivir en libertad y en democracia. El marxista tipo stalinista -no los socialismos moderadosquiere exterminar, sacar de la televisión, de los medios, de cualquier contacto con la gente a los librepensadores de derecha. Creen que si nadie habla de libertad la gente no la reclamará. Saben que los librepensadores son fruto de la libertad y ellos del resentimiento, de la convicción
íntima de saber que están proponiendo utopías que ya no rigen en ningún país serio del mundo, salvo Cuba y Corea del Norte, y allí con la vigencia de la fuerza de dictaduras incapaces de afrontar una elección libre.
  
Por eso la persistencia en atacar a Mariano Grondona y en su figura a todo no stalinista, a todo creyente en la libertad y en la democracia sobre todo en esta época que los «progres» creen que es posible la culminación del camino hacia el castrismo con Néstor Kirchner y que debe aplicarse el postulado reciente de Hebe de Bonafini: «para la izquierda una revolución sin armas ya no sirve». Pobre argentina con esta mentalidad que se quiere imponer como única en quienes desde los medios informan al público.

Dejá tu comentario

Te puede interesar