12 de noviembre 2003 - 00:00

Avatares de la TV

Mal debut de Georgina Barbarossa en «América», con rating de 4 puntos que perdió contra «Flavia» (6.2) en «Canal 9». Al frente de un programa de juegos que producen conjuntamente el canal y Endemol (la misma del fallido «Georgina y vos» que levantaron en «Canal 13»), Barbarossa insistió en su estilo vertiginoso y chistes habituales: «Yo sé que en América hay una orden de que no se pueden saludar técnicos, pero yo no puedo no saludar a esta gronchada». Con el infaltable griterío de columnistas y productores, el ciclo presenta un juego distinto cada día de la semana.
 
•Al concluir el programa la esperaba el pelotón de movileros y cronistas a los que les contó, entre otras cosas: «En la televisión actual cualquiera puede conducir, por eso estoy yo» y luego enumeró las cirugías a las que se había sometido: «Me operé los párpados, me levanté las 'gomas', me saqué un rollo, me lipoaspiré, me saqué la papada y me tatué los labios. Pasé por el quirófano después de que lo acuchillaron al 'Vasco'. Es que también quise acuchillarme yo».

El tercer programa de Valeria Mazza se emitió desde el Teatro Maipo (el segundo salió desde el San Martín y para el primero habían usado el Colón) tuvo entre sus invitados a Alejandro Lerner, Miguel Angel Cerutti, Moria Casán y Miguel Angel Rodríguez, y su rating fue el más bajo desde el comienzo: 10.1. Sin disimular que seguía un estudiado guión, sobre todo memorizando chistes, Mazza recordó hacia el final que el año que viene tenía programa asegurado en «Telefé».A Cerutti lo «gastó» con el comentario: «¿Te operaste de Nito Artaza?, mejor pidámosle a Guinzburg que no se dedique a la política» mientras el cómico retrucó: «Ay Vale, nadie daba dos pesos por vos en la conducción, como modelo zafaste aunque Villarruel está muy copado, te va a dar seis programas el año que viene».
 
•En «Sol negro» llevaron el morbo al extremo: primero, el novio enfermero de Julieta Ortega intenta matar a Rodrigo De la Serna dejándolo en coma insulínico por unas horas. Segundo, mientras sigue inconciente aparece su hermano, Carlos Santamaría, que también intenta ma
tarlo para quedarse con la herencia. Tercero, trasladan al torturado De la Serna a la cárcel, donde lo intentan violar para darle la «bienvenida». Tanta sangre y crudeza para una bajísima medición de 3.3 puntos de rating.

Los dos «picos» de Viggo Mortensen a Susana Giménez y su reportaje fueron lo más visto del lunes en la televisión: midió 25 puntos y arrasó contra «Telenoche», que hizo 9 puntos menos. El actor le obsequió a la diva un poster de «El señor de los anillos», un libro de fotografías y un banderín de San Lorenzo. El obvio intercambio de regalos siguió con una camiseta del club de Boedo con todas las firmas del plantel, que le entregó Susana al actor.

•La mesa de este año de «Polémica en el bar» ya está bien asentada, tiene gracia y un rating aceptable y, además, suele estar bien informada. Sin embargo, a veces revelan lagunas inexplicables. Anteanoche discutían el tema del éxito de «Matrix» y, a
raíz de ello, Mariano Iúdica planteó un interrogante a la
mesa: «¿Pero cuándo fue que empezó la moda de las secuelas? ¿Fue con 'El Padrino'?». Luego de un instante de zozobra general, González Oro arriesgó: «No. 'Sissi' es anterior y tuvo secuelas». Sofovich, aunque no del todo convencido, le dio la razón. Curioso que gente del espectáculo haya olvidado que las secuelas no sólo nacieron con el cine sino con la humanidad misma. Sófocles escribió secuelas de Edipo («Edipo rey» y «Edipo en Colono»), Eurípides de Ifigenia («Ifigenia en Aulide», «Ifigenia en Táuride»), y Shakespeare fue el rey de las secuelas con sus vidas de monarcas. Cervantes escribió la secuela del «Quijote» y José Hernández del «Martín Fierro». En el cine mudo, eran más habituales las secuelas que las películas originales («El testamento del Dr. Mabuse» y «Doctor Mabuse, el jugador» de Fritz Lang, entre las más famosas). Ni qué decir en el primer Hollywood con los Drácula, los Frankenstein, los Tarzán, los Rin Tin Tin... La secuela es consecuencia directa del éxito, por eso «Polémica» tuvo tantas secuelas a lo largo de los años.

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