7 de julio 2006 - 00:00

Avatares de la TV

Nazarena Vélez
Nazarena Vélez
  • Grosero el encuentro en «RSM» entre Humberto Tortonese y Fernando Peña, que juega al incomprendido tras el levantamiento de su obra «Ni la más puta» en el Multiteatro. Repetía «la gente no entiende mi humor, estoy harto» así que, mientras comía sushi con caipiroska, volvió a defender a Carlos Rottemberg aunque la obra hubiera terminado antes de tiempo. Pero como el actor y conductor de radio no mostraba intenciones de volver a relatar cuáles habían sido los motivos que desencadenaron el levantamiento de la obra (entre ellos, dormir en el escenario), Fabbiani recordó a la espectadora que se había ofendido porque Peña, durante el recitado de un poema fálico, por llamarlo de algún modo, le había rozado la cara con su miembro. Cuando cerraron el programa, Peña se le quejó a Fabbiani porque «le das más besos al puto local que al invitado». Maravillas de la televisión.

  • Siguió lo burdo durante la noche del miércoles, cuyo clímax llegó con Florencia de la V en el concurso «Bailando por un sueño» de «Showmatch». Los picos (de rating) se produjeron con las danzas del travesti y también Moria Casán. De la V no ahorró palabras y recordó el penoso papel que había hecho en los premios MTV junto a Gastón Pauls. «Estoy tan caliente como Isabel Sarli en 'Fiebre'». Maravilla dos.

  • El mate de las novelas costumbristas de Adrián Suar llegó a los noticieros. Difícil de creer la nueva moda del informativo madrugador de «Canal 7», donde los conductores se muestran tan tranquilos que exhiben en el escritorio un mate y, cuando se van al corte, sacan un termo para cebarse unos amargos. ¿Será por eso que ahora la emisora empezó a autodenominarse «Canal público»? O tal vez busquen pacificar una pantalla cuando los pasillos están cada vez más convulsionados, ante la incertidumbre de qué programa levantará y cuál dejará la actual programadora Rosario Lufrano.

  • Nazarena Vélez visitó varios programas, como «Intrusos» en «América» y tuvo su espacio en «Tiempo límite» de Gerardo Sofovich. Evidentemente no pasa por su mejor momento: estuvo internada por un accidente automovilístico; en los Martín Fierro se la vio lastimada por haber resbalado en su bañera, y lo último fue el robo de todos sus ahorros de su propia casa. Alguno especuló en TV que se trató de una noticia falsa para tener más prensa, pero lo cierto es que, entre llantos, Vélez se lamentaba porque «me robaron los 35 mil dólares que iba a usar para llevar a mis hijos a Disney». Un poco cara la agencia de viajes que eligió.

  • Cansa el PNT (publicidad no tradicional) dentro de las novelas más exitosas del año. En «Sos mi vida» satura una camioneta de un conocido local de electrodomésticos, que parece extraviada por las ficciones Polka. En «Montecristo» ocurre exactamente lo mismo pero con la marca del local de la competencia. Al menos en esta última la muestran en movimiento y no estacionada como ocurre en « Canal 13». Lo peor es que eso pasa también en el cine para chicos: en «Patoruzito 2» la Chacha ceba mate de una determinada marca de yerba,Isidorito habla por determinado celular, y todos comen unos bizcochitos de grasa específicos.

  • Freddy Villarreal inventó un ingenioso personaje en «Palermo Hollywood Hotel» de «Canal 9» llamado Juan Román Riquelme. Si bien no lo imita tan bien como a Fernando De la Rúa, Gerardo Sofovich o Mario Pergolini, la característica de la parodia es hacerlo caminar hacia atrás. Clara alusión al rasgo más criticado del «10» de la Selección Argentina. Tampoco lo hizo hablar, lo que fue explicado por el propio Villarreal en radio: «Como Pekerman, Riquelme tiene una voz muy común, aunque la verdad es que pocas veces habla».

  • En «América» ya publicitan «Beautiful, la vida es bella», como un nuevo programa de cirugías estéticas que conducirá Nancy Pazos. Habrá que ver en cuánto se diferencia o parece a «Transformaciones», donde Karina Mazzocco presentaba los más variados casos de bisturí. El nuevo ciclo de «América» anuncia: «Ella es un hombre» con lo que se intuye que mostrarán, como en «Transformaciones», una operación de cambio de sexo.
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