Bella voz, temas convencionales

Espectáculos

«Flavor of Entanglement». Alanis Morisette. Warner 4986-6.

Hacía cuatro años que Alanis Morisette no grababa un disco de estudio. Tiempo más que suficiente, podría decirse, para que la cantante canadiense apareciera con un material novedoso. En ese sentido, la edición de «Flavor of Entanglement» es una decepción, porque las canciones contenidas en este doble CD (16 piezas escritas por la misma Morisette junto a su productor, el músico Guy Sigsworth, quien alguna vez trabajara junto a Bjork o Imogen Heap) no son particularmente originales. Además, el sonido, jugado en varios momentos hacia la electrónica, es lo único que a ratos -muy a ratos- escapa a la convención mundial de «lo que le gusta al público». Es pop, sí, y muchas veces cargado de convencionalismos. Son melodías que suenan a ya escuchadas. Y son arreglos -impecablemente ejecutados- que van en la misma línea. Es pop, sí, pero qué pop podría decirse también. Ahora bien, qué gran cantante es esta mujer que se convirtió desde sus comienzos en una enorme vendedora de discos. La virtud de «Flavor.» entonces, está en la voz de Morisette, en el particular timbre que se impone por sobre todo lo demás, en su expresividad que supera largamente a las canciones y la realización.

Ricardo Salton

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