"BOLIVIA"

Espectáculos

«Bolivia» (Argentina, 2001, habl. en español.) Dir.: I.A. Caetano. Int.:
F. Flores, R. Sánchez, E. Liporace, O. Bertea, M. Videla, H. Anglada, A. Mercado.


E s sólidamente buena esta comedia dramática de muy bajo costo, pero muy bien expuesta y tensada, sobre un grupo de personajes cotidianos del actual Buenos Aires.

Se trata de un inmigrante boliviano, empleado en un bar-restaurant de mala muerte, una moza paraguaya, el jefe de ambos, que los manda al frente (destacable labor de medios tonos de Enrique Liporace), y unos clientes, la mayoría taxistas, bastante representativos del ser nacional. Esto es, acá nadie se hace cargo, nadie es capaz de la menor autocrítica, y la culpa siempre la tiene el otro.

El tema es interesante, hasta contundente, y lo mejor es que solo está dicho a través de actitudes cotidianas, de charlas circunstanciales, sin el menor discurso ni moraleja. Basta con la pintura de personajes, la descripción de comportamientos «naturales», como la aflicción por la entrega de un auto, o inconscientemente simbólicos. Por ejemplo, el boliviano que se pone en la puerta del negocio, como si fuera el dueño del lugar, desalojando a los borrachos que lo ensucian -un gesto que puede ser trágico-.

Recursos

Pocos diálogos, además. Buen montaje, buena música: una canción de hermandad latinoamericana junto a los comentarios burlones de dos relatores deportivos, mientras en la televisión Roberto Sensini se da la mano con el Diablo Echeverri en un encuentro de seleccionados; un tema instrumental, para contar en ralenti la rutina del trabajo; y un canto final, de orgullo herido. Buen manejo del relato, que empieza a tensar con leve emoción cuando el inmigrante va engañado a un locutorio clandestino, o cuando pasa un tren a lo lejos, o tras un seco estampido sólo se oye el indiferente zumbido de un ventilador, y abajo el mundo ha terminado, o sigue, como si nada, otro día más.

Coautor de
«Pizza, birra, faso», Adrián Caetano afirma aquí su propia estética de cine «pobre», con el rigor formal correspondiente: película blanco y negro luciendo el grano de la ampliación, locaciones reales, mayoría de actores no profesionales, diálogos naturales, nervios creíbles, y también unos cuantos defectos, en la dirección de actores, situaciones que merecían mejor resolución, etc. Algo curioso, en vez de anularse mutuamente, defectos y virtudes parecen conjugarse para darle al film, de sólo 75 minutos, una fuerza especial, de cosa viva.

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