21 de octubre 2002 - 00:00

Buen concierto de la Filarmónica

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Dir.: A. Spiller. Solistas: N. Garrote (oboe) y M. Magín (viola). Obras de: L. A. Lebrun, B. Bartok y
P. I. Tchaicovsky. (Teatro Colón).


El duodécimo concierto del Ciclo de Abonos de la Filarmónica porteña se inició con una novedad: el Concierto N° 1 en Re Menor para oboe y orquesta, compuesto en 1777 por el alemán LudwigAugust Lebrun (1752-1790). Su música es amable y bien humorada, con varias citas a danzas de su época y con un profundo conocimiento para hacer rendir al oboe, ya que él mismo fue un notable oboísta en su tiempo. El solista Néstor Garrote es santafesino, integró orquestas alemanas, suizas y durante ocho años perteneció a la andaluza Orquesta de Córdoba; regresó al país con absoluto dominio de su instrumento según se pudo comprobar en esta velada.

Hubo una breve pausa para saltar al siglo XX, el orgánico orquestal se pobló para ejecutar el concierto que en 1945 escribiera Bela Bartok para Viola y Orquesta, y que su muerte dejó inconclusa, debiendo ser terminada por su discípulo Tibor Serly. Marcela Magín, notable intérprete de viola, de elegante musicalidad y rico sonido brindó una versión sobresaliente generando, junto a sus compañeros filarmónicos, un clima sobrecogedor. En los dos casos anteriores Andrés Spiller concertó equilibradamente, pero ahora con la orquesta en pleno tradujo la Sinfonía N° 4 en Fa Menor Op. 36 de Tchaicovsky. Desde la imponente fanfarria inicial se propuso resaltar más los aspectos melódicos que al efectismo en que generalmente se cae. Y lo logró.

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