A Víctor Jara suele recordárselo muchísimo más por su posición militante y su trágica muerte que por su talento para crear e interpretar canciones, su expresividad, sus enormes valores como artista.
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A 28 años de su muerte, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través de su Centro de Divulgación Musical, y la Embajada de Chile decidieron homenajearlo justamente como artista, dedicándole un espectáculo que incluyó la proyección de un video muy emotivo sobre su vida -realizado en Chile, especialmente para la ocasión-y con un concierto de uno de los grupos más representativos de lo mejor de la música chilena de los últimos 30 años, los Inti Illimani.
En rigor, el homenaje había comenzado unos días antes, cuanto se nombró «visitante ilustre de la ciudad» a la viuda de Jara, Joan. Y ya en el anfiteatro del Parque Centenario, fue ella quien abrió, junto con el locutor Marcelo Pérez Cotten, el recital que presenciaron unas 4.000 personas.
Los Inti Illimani repasaron buena parte de lo que es su repertorio habitual: temas de distintos lugares de América latina que siempre guardan alguna relación con lo folklórico, y recordaron la obra de Jara con cuatro de sus canciones: «La partida», «Luchín», «El arado» y «El aparecido».
Todo con un lenguaje que mezcla lo tradicional con lo moderno, lo americano con lo europeo, lo instrumental con lo vocal -solista o coral-; y con un profesionalismo que sobresale ampliamente de la media general.
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