29 de marzo 2006 - 00:00

Buenas comediantes en show sin pretensiones

VirginiaKaufmann yGriseldaSiciliani cantany bailan consoltura y semultiplican endiversospersonajes a lolargo de unespectáculodivertido yosado que notraspasa loslímites del buengusto.
Virginia Kaufmann y Griselda Siciliani cantan y bailan con soltura y se multiplican en diversos personajes a lo largo de un espectáculo divertido y osado que no traspasa los límites del buen gusto.
«Tan modositas» de y por V. Kaufmann y G. Siciliani. Esc.: S. Krasinsky. Multimedia y fotos: C. Almarza Salas. Arreglos vocales: M. Moruja. (Chacarerean Teatre.)

Virginia Kaufmann y Griselda Siciliani componen un dúo explosivo. Ambas cantan y bailan con apreciable soltura y exhiben sus cuerpos con intención de seducir. Pero esa veta sexy con la que irrumpen en escena va adquiriendo un giro cada vez más alocado en el transcurso de la función. A través de monólogos, canciones dramatizadas y cuadros de baile las dos actrices logran multiplicarse en muchos personajes -algunos de ellos realmente sorprendentes- recurriendo a la parodia, el humor negro e incluso a una estudiada procacidad. Ambas son osadas pero no trasgreden los límites del buen gusto.

«Tan modositas»
consta de 11 sketchs y de varios separadores armados con diapositivas, que le aportan un remate muy divertido a cada cuadro, si bien en ciertos momentos la falta de sincronización técnica termina generando algunos baches imprevistos.

Por otra parte, el espectáculo rinde un claro tributo a los años '80, a la estética kitsch (correctamente delineada desde el vestuario) y a ciertos íconos de la cultura argentina (actores, cantantes, series de televisión, programas para chicos y avisos publicitarios) que son bien conocidos por el público en general. Entre los cuadros más eficaces (en libreto, puesta y caracterización) se destacan «Ding dong» y «Zarpadas en próceres». El primero ridiculiza las estrategias de seducción masculina recurriendo al playback de un antiguo hit de Leonardo Favio; mientras que el segundo muestra a dos damiselas del 1800, una de ellas inválida, cantando cumbia villera en medio de perversas fantasías sexuales que involucran a todos los integrantes de la Primera Junta.

Tampoco tienen desperdicio los cuadros «Tren de la alegría», donde dos patéticas actrices disfrazadas de animales pasan revista a viejas figuras del espectáculo infantil; y «Dobladas al español», protagonizado por unas hermanas siamesas de origen latino que utilizan la letra de boleros famosos para burlarse de su condición simbiótica.

Kauffann
se luce como cantante en un truculenta versión de «My favourites things» (tema de «La Novicia Rebelde»), mientras que Siliani hace delirar sobre todo al público juvenil con una versión blusera y muy sensual de un antiguo jingle de golosinas. «Tan modositas» es un show nada pretencioso, pero sorprende gratamente.

Dejá tu comentario

Te puede interesar