10 de junio 2005 - 00:00

Caine colaboracionista

Este policial cuyo argumento tiene raíces en crímenes de la Segunda Guerra Mundial se exhibió en el Festival de Mar del Plata del año pasado y luego nunca se estrenó. Su director, el ecléctico Norman Jewison trabaja aquí por primera vez con Michael Caine, protagonista de la historia, como cabeza de un elenco que reúne a Charlotte Rampling, Tilda Swinton (la actriz de «Orlando») y, en la que sería su última actuación, el desaparecido Alan Bates.

Un flaskback inicial muestra que Caine, de joven, fue un despiadado colaboracionista de los nazis en los años de Vichy: tanta era su crueldad y su odio antisemita, que entregó vecinos judíos a los invasores alemanes, y los asistió en los fusilamientos, tiempo antes de que se decretara su persecución. En la actualidad, Brossard (tal el nombre de su personaje) vive al amparo de grupos ultras vinculados a la Iglesia católica, institución que, según lo que parece una moda, no tiene demasiada buena imagen en el film. A Brossard empezará a perseguirlouna jueza aguerrida, que intenta determinar con exactitud quiénes son sus protectores, a la vez que un grupo comando, presuntamente de la Mosad, intenta terminar más drásticamente con el ex filonazi. La película, de correcta factura televisiva, se ve con interés. aunque resulte molesto que esté hablada en inglés, convención que antes podía ser usual pero hoy ya no es sencillo de disimular, por ejemplo, en un ambiente tan francés como éste.

M.Z.

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