Difícilmente el turista que visite Tánger ubique la calle Málaga. No está en la Medina para turistas. Está en lo que acá diríamos “un barrio barrio”. Calle estrecha de casas sencillas con pequeños negocios, gente que se conoce de toda la vida, mujeres haciendo las compras cotidianas, jóvenes chacoteando en la esquina, las mesas del café en la vereda, las vecinas balconeando lo que pasa. Una de esas vecinas es doña María Ángeles, veterana muy simpática, muy querida por todos. Que sea española no llama la atención, Tánger es una ciudad multirracial, muy abierta.
"Calle Málaga", el color marroquí y las andanzas de una española en la tercera edad
Dirigida por Maryam Touzani, cuenta una historia que atraviesa Marruecos y España. Un drama familiar que vira a los periplos de una anciana aventurera.
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Carmen Maura, protagonista de "Calle Málaga"
La hija vive en España y es menos simpática, por decirlo amablemente. Pero se comprende: le fue mal, carga con hijos y deudas, y como solución se le ocurre vender la casa de Tánger. Si después la madre no quiere ir a sufrir con ella en Madrid, la mete en un asilo. Esa es la parte dramática de la historia.
Pero enseguida viene la parte divertida, es decir, cómo la madre se escapa del asilo, vuelve a la casa, que está en venta y sin muebles, descubre el modo de hacer plata y recuperar los muebles, se convierte en el hada madrina de los fanáticos del fútbol y la cerveza y hasta se consigue un novio. Por supuesto, la hija, ni enterada.
No vamos a contar cómo termina esto. Solo diremos que el final es realista e inteligente, que la película fue precandidata al Oscar por Marruecos, acumula siete premios del público en otros tantos festivales, empezando por el de Venecia 2024, y en Mar del Plata logró además los premios de Mejor Film y Mejor Actriz. Lógico, el barrio ilumina al personaje y la actriz Carmen Maura alumbra todo lo que toca.
Ella sonríe, con esa mirada comprensiva, pícara y divertida que tiene, y todo el público está de su lado. En especial las espectadoras de cierta edad, que han de sentirse identificadas: con 79 años al momento de la filmación, Maura se da el lujo de aparecer desnuda en dos escenas, una de ellas con un moro bien plantado y diez años menor (“un desnudo muy cuidado”, como se decía antes).
Maryam Touzani, actriz y directora marroquí bien alta, muy decidida y de imponente y negra cabellera, que ya había llamado la atención con sus trabajos anteriores: el corto “Aya va a la playa” (una niña, empleada doméstica, sueña con el mar), “Adam” (la amistad entre una panadera y una embarazada que le pide ayuda) y especialmente “El caftan azul” (sutil, delicada pintura de un matrimonio singular). Dato interesante, en la calle Málaga vivía su abuela, quizá también por eso la pinta de un modo tan agradable.
Otro dato: su coguionista habitual es su propio marido Nabil Ayouch, parisino hijo de árabe y judía, también director, pero mayormente de asuntos dramáticos, como “Los caballos de Dios”, sobre chicos manipulados para convertirse en mártires del terrorismo.
Para el final: el tema que se escucha casi como leitmotiv es el bolero “Toda una vida” en versión de la española María Dolores Pradera, grabado allá por los años ’70. Ah, y el moro desnudo se llama Ahmed Boulane, es actor, fue asistente de dirección de Giuliano Montaldo, Alan Pakula, John Landis y otros buenos, y también dirige (“Los ángeles de Satán”, “El regreso del hijo”, títulos como esos acá solo se ven una vez por año, en el Festival de Cine Latino-Arabe LatinArab creado en 2014 por el recordado Edgardo Bechara El Khoury).
“Calle Málaga” (Marruecos-España-Francia-Bélgica-Alemania, 2024); Dir.: Maryam Touzani; Int.: Carmen Maura, Ahmed Boulane, Marta Etura, Mohamed Naimane, María Alfonsa Rosso.




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