Campbell y Warhol: cuestión de Edipo

Espectáculos

(12/02/2002) Londres (EFE).- La obsesión del mítico creador del arte pop, Andy Warhol, con las latas de sopa «Campbell» no respondía a su visión del consumismo, sino a un tierno recuerdo: el de su madre, que usaba el famoso caldo de tomate como sustento familiar diario.

Tras la exposición de la serigrafía «32 latas de sopa» en 1962 en Nueva York, que catapultó a la fama a Warhol (1929-1987), críticos y académicos se han preguntado qué movió al artista a reproducir más de cien veces la conocida etiqueta rojiblanca de Campbell. La teoría que más adeptos ha ganado desde entonces afirma que el líder del llamado movimiento «contracultural» de los años sesenta quiso explicar la fiebre del consumo de masas con la multiplicación de una simple lata de sopa fabricada en serie. Sin embargo, un documental del Canal 4 de la televisión británica, que se emitió en estos días para conmemorar el décimo quinto aniversario de la muerte de Warh ol, demuestra que el popular caldo tuvo un significado más afectivo para el artista. En el programa, parientes y amigos cuentan cómo la sopa concentrada de Campbell recordaba al artista el cariño de su madre, Julia Warhola.

Julia
, una mujer de origen eslovaco, hizo de la sopa Campbell un plato indispensable en el menú diario de una familia pobre y emigrante que buscó fortuna en la ciudad minera de Pittsburg. El creador del arte pop creció marcado por el olor y el sabor de la conocida sopa de tomate, según su hermano, Paul, quien comenta, nostálgico: «Mamá nos servía siempre sopa Campbell. Ella siempre tenía buenas reservas».

Todavía en los años setenta, Julia, que se había mudado al departamento de su hijo en Nueva York tras fallecer su marido, mantuvo vivo ese «ritual» de la lata de Campbell sobre la mesa a la hora de comer. Ese hábito culinario de infancia ya no abandonaría jamás a Andy Warhol. Así lo cree Benjamin Liu al contar una anécdota sucedida en los años ochenta, cuando un buen día Warhol, inesperadamente, invitó a varios amigos a almorzar en su piso neoyorquino. « Andy -cuenta Liu-dijo 'cocinaré un almuerzo para ustedes'. Yo pensé que estaba gastándonos una broma, pero no: tomó una lata de sopa Campbell y la calentó para nosotros».

Según el crítico de arte estadounidense
Arthur Danto, Warhol veía en la conserva, símbolo de la cultura popular de Estados Unidos, una especie de «encarnación del alimento, del abrigo, de la comodidad». «Creo que sólo alguien que haya tenido una sentido muy vivo de la precariedad de la vida puede pensar de esa manera. El fue bastante pobre, después de todo», señala Danto.

•Fascinación

Donna De Salvo, amiga personal y comisaria de una muestra sobre Warhol que se inaugurará este febrero en el londinense museo de arte contemporáneo Tate Modern, opina que su fascinación con la sopa refleja su estatus, de niño, en la emergente sociedad consumista. Más allá de la omnipresencia de la sopa Campbell en la vida de Warhol, el documental del Canal 4 también destaca la profunda influencia de su madre en su arte al estimular su talento desde muy pequeño, con el suministro de cómics y libros para colorear.

Polémico con obras como sus «trece hombres más buscados», serie que reproduce fotografías policiales de delincuentes peligrosos y todo un canto a la provocación, Warhol ha sido finalmente reconocido como uno de los grandes cronistas de la segunda mitad del siglo XX. Sus célebre multiplicaciones de fotografías con permutación de colores han tenido como protagonistas desde Elvis Presley a Mao Tse-Tung.

Además, Warhol ha pasado a la historia como uno de los grandes artífices de la cultura audiovisual debido no sólo a su arte plástico, sino a sus incursiones en el cine y en la música, con la banda «The Velvet Underground». Andrej Warhola, como se llamaba realmente el artista, murió el 22 de febrero de 1987 en un hospital de Nueva York, sin poder ver los cambios que, doce años después, introduciría la empresa Campbell en la clásica etiqueta de su sopa de tomate preferida.

Dejá tu comentario