Acompañada
por un muy
buen
quinteto, la
cantante de
tangos Alcira
Canda logró
vencer la
incomodidad
de cantar en
medio de una
cena-show y
brindó un
muy buen
recital que
tuvo su pico
más alto con
«Tinta roja».
Presentación de « Laberintos». Actuación de Alcira Canda (voz). Con César Angeleri (guitarra, arreglos, dirección), Abel Rogantini (piano), Luciano Sigarreta (bandoneón), Germán Gómez (percusión) y Roberto Amerise (contrabajo). (MaderoTango, 28/9.)
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Hace tiempo que Alcira Canda viene tallando en el mundo del tango. Ha editado ya tres discos: «Contenidos» en 1997, «Tangos al toque» en 2000, y «Laberintos», que está presentando por estos días. El nuevo álbum tuvo su primera presentación formal en el ciclo "Tango'05" del Centro Cultural San Martín, con una muy buena puesta y una cálida recepción del público. Ahora repitió la presentación en un ámbito menos propicio (quienes a la cena-show de Madero Tango no suelen escuchar atentamente la presentación de un disco) y el murmullo hizo antipática la actuación, tanto para la cantante que debió luchar para mantenerse concentrada como para quienes tenían intenciones de disfrutarla sin interferencias.
De todos modos, Canda salió airosa de la experiencia y pudo mostrar lo que mejor sabe. El repertorio de la presentación incluyó, por supuesto, varios títulos del nuevo álbum, como «Siempre se vuelve a Buenos Aires», «Absurdo»o «Trenzas», y entre ellos hubo un par de curiosidades: la versión silbada del vals «Palomita blanca» y el arreglo aflamencado de «Mano a mano». El concierto incluyó también piezas grabadas en discos anteriores, como «Tinta roja» (uno de sus mejores momentos del show), «La última curda», el candombe «Oro y plata» o su novedosa interpretación de «Madame Ivonne» con parte de la letra en francés. La cantante cuenta con un sólido acompañamiento instrumental a cargo de un quinteto que dirige y arregla el guitarrista César Angeleri.
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