27 de mayo 2002 - 00:00
Cannes: sorprendió premio a Polanski
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Roman Polanski
•Vértigo
Kiarostami fue otro ejemplo de economía de palabras: al recibir su premio, dijo escuetamente «Merci».
Polannski había dicho tras la proyección que sabía que un día haría una película sobre ese doloroso período de la historia de Polonia, pero que no deseaba que fuera autobiográfico.
El film palestino es un fresco de los habitantes de Nazareth y narra con notas de ironía los problemas que tienen entre sí los habitantes de origen palestino de la ciudad y las humillaciones que a veces sufren a causa de los controles del ejército israelí.
•Crítica
La película de Kiarostami, por su parte, narra en clave de humor las desventuras de un hombre que pierde la memoria. En realidad, es una crítica sardónica a la burocracia del poder y había concitado el aplauso unánime de la crítica internacional.
El premio al Mejor Actor para Olivier Gourmet, protagonista de la película belga «Le fils», de los hermanos Dardenne, también fue considerado justo, ya que interpreta el extremadamente difícil papel de un hombre que oscila entre la compasión y la venganza.
También fue muy aplaudido el galardón correspondiente a la 55 edición del Festival, que fue para el documental estadounidense «Bowling for Columbine», una feroz crítica a la cultura de la violencia imperante en los Estados Unidos. Su director, Michael Moore, no perdió ocasión, al recibir el galardón, de invitar al presidente Bush, «aprovechando que hoy está en París», a que se acercara a Cannes a ver su film.
El documental es un durísimo alegato contra el poder político y económico de EE.UU. y uno de los personajes que salen peor parados de las entrevistas a que son sometidos por el realizador, es el actor Charlton Heston, presidente de la Asociación Nacional de Rifle.
El Premio a la Mejor Dirección fue compartido -con justicia, según los críticos-, por el veterano Im Kwontaek, realizador de la «Chihwaseon» y el estadounidense Paul-Thomas Anderson, responsable de «Punch-Drunk Love», una divertida comedia sobre un hombre a quien sus siete hermanas quieren controlar y organizar la vida.
El film surcoreano esta inspirado en la vida real de Jang Seung-Ub, un famoso pintor nacido en 1843 y fallecido en 1897.
Otro reconocido director que no fue olvidado fue el británico Ken Loach, cuyo guionista Paul Laverty fue distinguido por su trabajo verdaderamente excepcional en «Sweet Sixteen».



