3 de julio 2024 - 14:16

Cardinali y Spinetta, juntas en escena

Presentan "No tiene un desgarrón", versión de "Heldenplatz" adaptada por Rita Cortese y Carolina Santos, que se presenta los jueves en Dumont 4040.

Rita Cortese adaptó y dirige No tiene un desgarrón, con actuaciones de Vera Spinetta y Julieta Cardinali. 

Rita Cortese adaptó y dirige "No tiene un desgarrón", con actuaciones de Vera Spinetta y Julieta Cardinali. 

“El escenario no es un lugar cómodo, hay que trabajar todo el tiempo aunque no tengas un texto, hay que irradiar, es un trabajo muy magnífico, intenso y poco conocido por el público”, dice Rita Cortese, quien adaptó y dirige “No tiene un desgarrón”, versión de “Heldenplatz” de Thomas Bernhard, protagonizada por Julieta Cardinali y Vera Spinetta.

Con producción de Sebastián Blutrach, se presenta los jueves a las 20 en Dumont 4040. La escenografía es de Diego Méndez Casariego, vestuario de Mónica Toschi, iluminación de Ivan Gierasinchuk y producción ejecutiva de Barbara Rapoport. Conversamos con Cortese.

Periodista: ¿Qué te atrajo de este material del novelista y dramaturgo austríaco?

Rita Cortese: La interpelación con el presente y con cada uno de nosotros. Los textos son de una profundidad enorme, es uno de los mejores dramaturgos contemporáneos. Como atraviesa las épocas es algo increíble, parece que estuviera hablando de nosotros hoy.

P.: ¿Cómo trabajaste la puesta y la dirección de las actrices?

R.C.: Lo que primero intenté fue encontrar las líneas de fuerza entre los personajes, esas líneas invisibles, la tensión de una obra. Con las actrices fue muy cuerpo a cuerpo, marcando, leyendo, imaginando, apostando a lo secreto, a ese mundo invisible que se hace visible con el teatro. Apostando al peligro, el escenario tiene que transmitir algo de peligro, como dice Roland Barthes, él dice que si todas las obras tuvieran el peligro como tiene un equipo de fútbol serían siempre un éxito. Peligro de gol, en el teatro ese peligro tiene que estar.

P.: ¿Qué temas aborda la obra y qué conflictos atraviesan los personajes?

R.C.: Ocurre un acontecimiento determinante y final que desborda en los personajes. Los lleva a un límite a estos personajes que son el ama de llaves de la casa, Cardinali, y la empleada menor, Spinetta. Es una adaptación que hice de la obra original, la reduje a estos dos personajes que juntos cuentan otra historia.

P.: ¿Cómo es hacer hoy teatro independiente? Este obra está en una sala del off pero cuenta con producción.

R.C.: Esto es teatro independiente con la producción de Sebastián Blutrach a quien acerqué el proyecto y apoyó. Lo haremos en Dumont 4040, una usina similar a lo que ocurre en El picadero. La escena teatral es diversa, enorme, está el teatro de boulevard que sería el de la calle Corrientes y después hay una cantidad de realizadores jóvenes que andan por el Picadero, Dumont, Nun, El excéntrico de la 18, Apacheta.. hay miles, por suerte Buenos Aires es frondosa en teatro y música.

P.: ¿Cómo ves la cultura hoy?

R.C.: Como artistas somos una parte de la cultura. Horacio González dice que la cultura es lo que está en los pliegues de la memoria, o según Foucault, la cultura es la insurrección de los saberes que fueron sometidos, es todo lo secreto y el cómo, la mirada, cómo queremos vivir, cómo queremos que nos curen, cómo esperamos que sea nuestra política, el fútbol también es cultura, es arte es una sólo una parte.

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