«Audition» («Oodishon», Japón, 2001, habl. en japonés). Dir.: T. Miike. Int.: R. Ishibashi, E. Shiina, T. Sawaki, J. Kunimura (Proyección en DVD.)
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N unca se sabe qué puede pasar en un film de Takashi Miike. Algunos, como «Ichi the killer», tienen tanta sangre, tripas, despellejamientos y torturas refinadas que a su lado «La Masacre de Texas» es un juego de niños. Pero el cine de Miike tiene pretensiones de cine de arte para festivales, algo que a veces se traduce en ciertos toques snobs que por suerte el director mantuvo al margen de la excelente -y no tan sangrienta, al menos hasta el final-«Audition», probablemente el film ideal para conocer la obra de uno de los directores más importantes del moderno cine oriental. Casi se podría decir que «Audition» es la versión distorsionada a la japonesa de alguna de esas leyendas de Gustavo Adolfo Becquer con mujeres espectrales que embrujan a sus desprevenidos galanes. El protagonista de la historia (Ryo Ishibashi) es un viudo de mediana edad, que un buen día es convencido por su hijo adolescente de la necesidad de volver a casarse. Sin saber cómo encontrar la mujer ideal, un amigo lo convence de hacer un casting para un proyecto de película que tenían archivado. Las características de la actriz coinciden en parte con los deseos del viudo, así que arman un concurso con una FM, hallan la actriz para el film, y entre las candidatas no seleccionadas el hombre encuentra una esposa.
La candidata perfecta, que lo enamora de inmediato, es la dulce y misteriosa Eihi Shiina. Durante una hora, apenas una imagen promete algo distinto a la más perfecta e intimista historia de amor contemporánea. Pero, entonces, todo empieza a convertirse en una pesadilla brillantemente narrada y filmada, que nunca pierde la sensibilidad inicial a pesar de adentrarse en climas e imágenes capaces de quitarle el sueño al más curtido fan del fantástico. Informate más
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