1 de julio 2004 - 00:00

Castagna: arte impregnado de poesía

«Timón», el cuadro que da título a la muestra de Blas Castagna en Van Riel exhibe una economía de recursos poco frecuente en el corpus de la obra de este estupendo artista.
«Timón», el cuadro que da título a la muestra de Blas Castagna en Van Riel exhibe una economía de recursos poco frecuente en el corpus de la obra de este estupendo artista.
La relación entre Blas Castagna (1935) y la Galería Van Riel data de 1979, por eso es doblemente propicio el festejo de los 80 años de su fundación y la inauguración de su muestra. Artista culto, poco dado a mostrarse salvo en sus exposiciones que tampoco son frecuentes, es en realidad un poeta. Jorge M. Bedoya, prologuista de varios de sus catálogos, señala que los recorridos para contemplar una muestra artística son infinitos, es por eso que en esta ocasión preferimos volcarnos sobre los escritos y poemas que siempre acompañan sus exposiciones.

Desde su famosa presentación «Nací en Buenos Aires en el barrio de Barracas, en el límite con La Boca. No soy porteño, soy del Riachuelo», Castagna se refiere a su infancia , a la libélula dibujada por una compañera de juegos que le aseguró le traería «muchos lápices», a su embriaguez por el olor de los libros viejos, a los rojos y dorados de las encuadernaciones. Vivió una Sicilia boquense, de sábados operísticos, de imágenes melancólicas y de domingos « invariablemente tristes». Pegando un salto en el tiempo, la verdadera Sicilia se hizo realidad y allí deben buscarse, quizás, los orígenes de tantos muros, «muros de revoque grueso», «muros de luz lunar», muros de la judería pobre», muros de Chiaramonte y de Siracusa», de lo que apenas se asoma, del mundo poético y sagrado que invade su quehacer artístico.

En una ocasión se preguntó ¿qué es lo sagrado? Y su reflexión lo llevó a pensar que todo acto que se cumple es a partir de un profundo, necesario y absoluto deseo. «Me interesa lo hecho espontáneamente, por necesidad, un nudo de alambre, la abertura de una lata hecha con un punzón, una madera labrada. Estos gestos espontáneos, signando la materia, son para mí tan valiosos como el hallazgo de un material cualquiera erosionado por el tiempo y la naturaleza».

Son estos materiales que el artista descubre y va utilizando en sus tramas constructivas, en sus composiciones en las que la abstracción y la figuración se conjugan, en una tarea de orfebre sobre metales que podrían ser desechables. Otra frase de poeta: «Una buena parte de mi trabajo siente el viento y mira el agua». Así es como a veces evoca el azul del Mediterráneo, el tierra del Río de la Plata.

En esta muestra, cuyo tema es el timón, y en un cuadro que lleva ese título, éste aparece en una tonalidad gris blancuzca, bordeado por trazos negros, recorrido por leves grafismos sobre una arpillera color verde turquesa, una tonalidad que no le conocíamos. Lo destacamos por su economía de recursos, algo no frecuente en el corpus de su obra, «tengo tendencia al horror vacui», confesó alguna vez, con excepción de ciertas obras blancas surgidas en su viaje a Grecia, en texturas combinadas con arenas y otros materiales y en los que por contraste aparecen algunos azules del Mediterráneo. Timón alude a viajes, verdaderos, mitológicos, y a los de la memoria y el deseo. Por supuesto a barcos. Aquellos con los que Castagna navega por los meandros del arte empuñando el timón por «el va y viene de la marea». Talcahuano 1257. Hasta el 10 de julio.

Desde comienzos de los '60 muchos artistas se han inclinado al uso del video como un medio de ampliar la manera de comunicar una gran multiplicidad de ideas y de temas. Las nuevas tecnologías también han producido un cambio en cómo los espectadores ven y experimentan estas nuevas expresiones ya que quedan física y psicológicamente atraídos, en general cuando se presentan en espacios oscuros. Por supuesto hemos visto más de una banalidad y recurrencia exasperantes pero éste no es el caso de los dos artistas que ocupan los pisos superiores del Museo de Arte Moderno.

Silvia Rivas
presenta una video instalación «Todo lo de Afuera». Destacamos la filmación de una performance en la que intervinieron adolescentes de la Fundación Crear Vale La Pena, trabajo creativo para jóvenes en situación de conflicto. Escenas tomadas con tres cámaras a diferentes velocidades, una misma situación cuya metáfora es la imposibilidad de alcanzar una meta, una condena a no encontrar la salida. Los cuerpos amontonados pugnan por zafar unos de otros con un fondo sonoro angustiante de suspiros y jadeos. Como es habitual en esta artista sus presentaciones son técnicamente impecables y el espectador queda atrapado por la ambigüedad de las imágenes.

En cuanto a Daniel Valansi, trabaja sobre el nuevo conceptode identidad. Según sus palabras, toma las imágenes de prueba de los sistemas de seguimiento y detección de las personas obtenidas en los laboratorios donde se desarrollan dichos sistemas. El rostro del individuo queda desdibujado, disperso. A su vez nos alerta de cómo nuestra identidad puede ser reformulada y así ser convertidos en «el enemigo».

La instalación tridimensional tiene un eje compuesto por una maqueta de un avión B52, cuyos fragmentos están suspendidos en el aire. Es paradojal que esta obra aterradora pueda calificarse como bella y fascinante. Av. San Juan 350. Hasta el 18 de Julio.

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