8 de junio 2005 - 00:00

Cerraría el Colón si se va otro 35% en salarios

El gobierno de Aníbal Ibarra se dispone hoy a tomar una drástica medida en el Teatro Colón, el principal escenario lírico de América latina, por la imposibilidad de remontar la huelga permanente de su personal, que reclama aumentos salariales fuera de toda lógica. Además, la sala está acéfala porque su director se fue de viaje y no dice si volverá. Era lo que le faltaba al país.

Tiempo de definiciones en el Colón: el teatro está paralizado desde la semana pasada. «Elgobierno de la Ciudad no va a comprometer sus recursos cediendo a presiones», dijo GustavoLópez.
Tiempo de definiciones en el Colón: el teatro está paralizado desde la semana pasada. «El gobierno de la Ciudad no va a comprometer sus recursos cediendo a presiones», dijo Gustavo López.
El Gobierno de la Ciudad admitió ayer la posibilidad de que pueda adoptar una solución «drástica» en el conflicto del Teatro Colón, en caso de no llegar a un entendimiento con los cuerpos gremiales que, desde hace más de una semana, paralizaron sus actividades, suspendieron la gira del Ballet al Uruguay, y pusieron en jaque la continuidad de la temporada.

«Tenemos la mejor de las disposiciones al diálogo y pretendemos, como siempre, tener el mejor Teatro Colón»,
dijo ayer a este diario el Secretario de Cultura, Gustavo López, «pero no vamos a ceder a extorsiones de ningún tipo. Mañana al mediodía (por hoy) volveremos a reunirnos con los gremios, pero para nosotros ésta será la última reunión conciliatoria. Si persisten en la misma actitud, el gobierno analizará otro tipo de medidas, que pueden ser drásticas».

El fantasma del cierre del Teatro Colón no estuvo ausente en los rumores que circulan desde la semana pasada, desde el agravamiento del conflicto y la inesperada salida de escena del director general y artístico del teatro, Tito Capobianco, quien continúa en los Estados Unidos luego de comunicarle a las autoridades del gobierno que el estado de salud de su esposa no era bueno.

Desde allí, sin embargo, Capobianco, que llevaba adelante el proyecto para las celebraciones del Centenario de la sala, ha permanecido en el más absoluto mutismo. Anteayer, tal como informó este diario, presentó su renuncia su colaborador más inmediato, Ricardo Morales, a la vez que también se rumoreaba el alejamiento de algunos maestros internos clave en la castigada sala de Plaza Lavalle. Los conflictos gremiales, que se vienen sucediendo a lo largo de las últimas gestiones, detonaron casi en simultáneo con la filtración pública del sueldo de Capobianco de 25.000 pesos. Así lo hicieron saber, a menos a título personal, algunos de los punteros de ATE, uno de los dos sindicatos involucrados en el conflicto (el otro es Sutegba).

«Estoy asombrado porque veo que este es uno de aquellos raros casos en los que el gobierno no sólo concurre con la mejor voluntad al diálogo, y que inclusive se les ofrece a los trabajadores, antes de empezar a discutir siquiera, 200 pesos a cuenta del aumento que surja de las paritarias, y que así y todo los sindicatos persisten en la huelga. Acá, inclusive, se decretó paro en medio de la conciliación obligatoria»,
se queja López.

Los sindicatos exigen el blanqueo salarial, un aumento de 500 pesos, la efectivización de los contratados y la reformulación del sistema jublitario. Si el gobierno accediera a esa suma, eso representaría una erogación adicional de 14 millones de pesos de las arcas municipales. «Eso sería más de lo que recauda el Colón al año, que son 12 millones de pesos», dijo López, quien agregó que «ya con el aumento a cuenta que ha decidido otorgar el gobierno, esos 200 pesos, representan un gasto adicional de 3,6 millones de pesos. A esto hay que sumarle un aumento ya otorgado previamente que, es verdad, fue un reencasillamiento salarial, ya que dependía de lo que cobraba cada uno. En algunos casos hubo correcciones de sueldos de casi un 50% pero en otros casos sólo llegaron a 5%. Por eso mismo es que estamos abriendo estas paritarias que necesitaban los escalafones especiales».

El Colón, en funcionamiento, tiene un presupuesto anual de 43 millones de pesos, y si estuviera cerrado le costaría al gobierno 27 millones. «Hay un costo inamovible de 16 millones de pesos que se destinan a sus producciones, escenografía, vestuarios, contratos, etc. Cada ópera tiene un costo promedio de 800.000 dólares. Eso no está ni bien ni mal: es así aquí y en todas partes del mundo, salvo en aquellas salas de ópera norteamericanas que funcionan con un sistema de sponsoreo privado. Nuestra misión es defender el Colón y tenerlo activo. Yo he escuchado a varios legisladores que han llegado a decir que habría que cerrar el Colón, cosa que siempre he considerado un disparate. Pero, eso sí, el gobierno no va a ceder a extorsiones, ni a comprometer sus recursos. Tampoco vamos a dar aumentos de privilegio y dejar afuera, por ejemplo, a empleados de renta o de cementerios».

El funcionario también condenó que los sindicatos pretendan negociar sólo por los intereses del teatro Colón: «Eso no se puede tolerar. ¿Por qué dejar afuera de las negociaciones al personal de sala del resto de los complejos teatrales o sinfónicos de la ciudad, como el teatro San Martín o las varias formaciones orquestales?

El clima que se vivía ayer en el interior del teatro era irrespirable. La conferencia que iba a ofrecer a las 17.30 en el Salón Dorado el crítico Jaime Botana Escudero sobre la ópera «Lucia di Lamermoor» fue suspendida. «¿Para qué dar esa conferencia si ni siquiera hay certeza de que vaya a reprentarse la ópera?» comentó un empleado. Ayer también, la oficina de prensa comunicó en forma oficial la cancelación, por segunda semana consecutiva, del concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Todo se definirá hoy: marcha triunfal, o canto del cisne.

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