20 de junio 2001 - 00:00

"Cianuro a la hora del té" revela aquí a buen autor checo

Escena de Cianuro a la hora del té
Escena de "Cianuro a la hora del té"
«Cianuro a la hora del té», de P. Kohout. Dir.: L. Manso. Vest.: R. Schussheim. Esc. e il.: H. Calmet. Int.: L. Hidalgo, I. Pellicori. (Teatro San Martín.)

Pavel Kohout
fue conocido en nuestro país por su novela «Cabeza abajo», un desesperanzado testimonio de quienes adhirieron a la propuesta de cambio que proclamaba el ideario comunista. Activo participante del sistema, decepcionado luego, sintió que su vida había perdido el rumbo y esa desorientación está presente en su novela.

Junto a Vaclav Havel (actual presidente de su país) y otros intelectuales checos, redactó la «Carta 77», que se convirtió en bandera de los disidentes. Como Milan Kundera, Kohout fue despojado de todo, hasta de su ciudadanía y recién después de la caída del Muro de Berlín pudo regresar a su patria.

«Cianuro a la hora del té»
forma parte de su copiosa producción dramática y sus obras, que forman parte del repertorio de compañías de varias partes del mundo, fueron traducidas a distintos idiomas.

En esta pieza, una muchacha, aparentemente ferviente admiradora de una escritora que alcanzó el éxito con una novela sobre una heroína que pereció en el gueto de Varsovia, llega a la casa de la novelista para testimoniarle su admiración. Poco a poco se va revelando que el motivo de la visita es otro y la pieza se va transformando en un interrogatorio, a través del cual se devela una trama siniestra, que tiene el carácter de un folletín.

Construida a base de monólogos alternados en los cuales cada una de las dos protagonistas intenta penetrar en los sectores de la otra, la pieza es un duelo interpretativo.

Leonor Manso
ha ideado para la puesta un dispositivo escenográfico que va girando lentamente, permitiendo al espectador seguir los cambios expresivos de ambos personajes. La idea es interesante, pero el peso de las actuaciones no está nivelado.

La pasión y la veracidad de Ingrid Pellicori (excelente trabajo), se imponen sobre la monotonía de Juana Hidalgo, que parece atenerse sólo al significado de las palabras, sin comprometerse con ellas.

La pieza es más un relato que un drama. Pero es lo suficientemente inteligente como para crear un suspenso que se acrecienta paulatinamente.

Manso
no ha logrado crear el clima amenazante que es el sustento de su atractivo y el desarrollo de la acción se dilata excesivamente. Como, además del tema central del enfrentamiento entre las dos mujeres, el autor delata los mecanismos de los que se valen las editoriales para lograr un bestseller, ciertos momentos de la pieza, parecen forzados, debilitan su fuerza y hacen que la energía decaiga.

Pero más allá de los reparos, es digno de destacar el hecho de que el público pueda acercarse a un escritor contemporáneo cuyo lúcido pensamiento analiza situaciones dolorosas y expone con pasión heridas profundas que están lejos de cicatrizarse.

Dejá tu comentario

Te puede interesar