Las imágenes de Prebisch, casi surrealistas

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El sugestivo mundo interior del artista se pone de relieve en su nueva muestra, a la que llamó "2020221".

Siete cuadros, en general de gran tamaño, bajo el título “202021” integran la muestra de Julián Prebisch en el arqui-tectónicamente clásico espacio de Smart Gallery, que le viene como anillo al dedo para una obra de carácter atemporal. Nacido en Buenos Aires en 1977 realizó estudios de diseño gráfico y cine. Pero se volcó a la pintura y realizó su primera muestra individual en 2002 en la Galería Proyecto A y en 2005 en Centro Cultural San Martín. En 2016 fue seleccionado para el Premio Klemm.

Acrílicos sobre tela, acrílicos sobre tela y madera, pintados con gran rigor formal, que oscilan entre lo decorativo, palabra que hoy ha perdido su sentido peyorativo en cuanto a la obra de arte, lo enigmático por su inserción en un mundo cósmico y la extrañeza. Ese rigor formal no le permite desbordes. Su imagen, difícil de definir, quizás como decía Cézanne, “la obra de arte es la obra de mi mente”, y también porque es probable que haya abrevado en numerosas fuentes pictóricas que le permiten reelaborar distintas corrientes estéticas.

La imagen es bella, -palabra también discutible en cuanto al criterio de belleza con la que se la elabora. Hay paisajes silenciosos y por esa manía que tienen los observadores de la obra artística no se puede evitar caer en las relaciones que la obra provoca. Bajo un gran árbol de esferas que se desplie-ga horizontalmente hay picos nevados que se asocian al monte Fuji, las formas humanas orgánicas, redondeadas, de “La fuente de la vida”, o la tendencia al Art Déco de “La puerta”, Prebisch utiliza una gama fría de azules metálicos y eróticos terrosos.

Las obras también bordean el surrealismo palabra acuñada por Apollinaire que lo describió en su diccionario de 1938 “todo induce a creer que existe cierto punto del espíritu en el que la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, lo pasado y lo futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, cesan de ser percibidos contradictoriamente”. A pesar del tiempo transcurrido estas palabras podrían ser aplicadas a Prebisch que también presenta obras como “El último mar”, arrolladora y avasallante que contradice la quietud y el silencio.

Clausura el 15 de noviembre. (Av. Alvear 1580).

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