Para la abstinencia de superhéroes

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Cerca del fin de la primera temporada de “Falcon y el soldado de invierno”, queda claro porqué esta secuela para el streaming de la saga de The Avengers fue la gran apuesta de la plataforma Disney+. Para empezar el guión, si bien es algo inconexo de episodio a episodio, está pensado para llenar el vacío que les quedó a los millones de fans de Marvel luego de “Avengers: Endgame”. Prácticamente una generación entera de aficionados a los superhéroes trataron de imaginar cómo seguiría la lucha de personajes como el Capitán América, Hulk, Thor o Iron Man, conectados en el Universo Marvel no sólo a través de tres películas, sino que uno, o varios personajes adicionales, aparecían en los films en solitario de estos y otros superhéroes.

Para este público, esta nueva serie es el remedio ideal para el síndrome de abstinencia. Claro que lo hace a partir de dos personajes secundarios, Falcon, también conocido como Sam Wilson, y el Soldado de Invierno, llamado Bucky Barnes, que empiezan con problemas propios de gente común. O mejor dicho, con problemas que tienen los superhéroes cuando no deben enfrentarse a la tarea de salvar el mundo. Entre conflictos financieros y emocionales debido a las traumáticas experiencias anteriores, los dos personajes del título se esfuerzan por volver a la lucha. Lo consiguen con un argumento que pone en escena la fórmula de los supersoldados que aparecen episodio tras episodio, entre ellos los “flagsmashers”, capaces de los peores actos terroristas. Pero habrá personajes mas importantes del Universo Marvel, como el Capitán América (ahora interpretado por Wyatt Russell) en una versión desaforada, al punto de que en una pelea baña de sangre su legendario escudo que debería simbolizar la democracia y no la ultraviolencia. Eso le merece un castigo. Este conflicto, que ya se había planteado en el film “Captain America: Civil War”, es de lo menos original, pero a la vez es lo que logra que el show se parezca a una película de Marvel.

De lo que no cabe duda es que los logros como producción, y la gran apuesta de Disney+ se deben a la dirección de Kari Skogland, que ya ha demostrado su talento en series como “House of Cards”, “Los Borgia”, “Fear of the Walking Dead” y “The Handmaid’s Tale”. Con un presupuesto menor, esta gran directora se las arregló muy bien para que la escenas de acción, la dirección de arte y los efectos especiales estén a la altura de la megaproducciones en las que se inspiró la serie.

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