22 de julio 2022 - 00:00

“Una librería en París”: amores entre libros antiguos

Una librería en parís. Bérénice Bejo y Sergio Castellitto.

Una librería en parís. Bérénice Bejo y Sergio Castellitto.

El melodrama italiano “Una librería en París”, de Sergio Castellitto, se llama en su original “Il materiale emotivo” (2021), título que se refiere con más precisión a la sustancia de la película (pero HBO Max prefirió su escenografía). La película es la adaptación de una novela gráfica de Ettore Scola, Furio Scarpelli y Silvia Scola (hija del recordado director, que colaboró en adaptación actual con el propio Castellitto y su esposa, Margaret Mazzantini). Scola se proponía llevarla al cine con Gerard Depardieu, cuando el actor todavía tenía un físico atractivo y ciudadanía francesa.

Además de coadaptador y director, Castellitto, realizador de la formidable “Non ti muovere” (2004) con Penélope Cruz, también es ahora el protagonista, un librero taciturno que reside en una París de artificio, reconstruida en el estudio 5 Cinecittá, el mismo que usaba Fellini. Su personaje, Vincenzo, pasa sus días al cuidado de una hija parapléjica y de sus tesoros bibliográficos, entre ellos una primera edición de “Madame Bovary”. En su rutina diaria hay personajes típicamente de Scola, como el de un viejo profesor, pobretón, que siempre le roba algún libro creyendo que Vincenzo no se da cuenta.

Pero un día irrumpe la temperamental Yolande (la argentina Bérénice Bejo) y todo cambia. Ella es actriz en un teatro under, que queda justo enfrente de la librería, y que tanto se parece a las cuevas que abundan en Buenos Aires. Con Yolanda nunca se sabe si lo que dice es fantasía o realidad, y esa será la base de la ambigua e intensa relación que sostendrá con Vincenzo. La naturaleza teatral de “Una librería en París” no sólo es inocultable sino que está puesta de relieve, tanto en lo formal (se abre y cierra con un telón) como en sus diálogos y desarrollo. El libreto es lo suficientemente lúcido como para no caer en la trillada vertiente de “el hombre viejo y cansado que revive al amor con la muchacha joven” o sandeces similares) sino que explora un escondido “material emotivo”, una experiencia de límites entre lo que se es y lo que se finge ser, un subtexto que es lo más disfrutable del film, lógicamente para un espectador cómplice.

El libro fue puesto al día ya que difícilmente Scola, cuando lo publicó, hubiera podido prever el ocaso del libro de papel y el dominio de lo digital. Yolande se vale de ese límite para marcar diferencias pero, también, para franquearlas, y acceder a esos autores que constituyeron a Vincenzo como sujeto: hay un hermoso homenaje, por ejemplo, a un desconocido librito de Marguerite Yourcenar, “Los 33 nombres de Dios”, que es el que él le da a Yolande cuando ella le pide una lectura que pueda terminar en un viaje en subte de sólo tres estaciones.

“Una librería en París”
(“Il materiale emotivo”, Italia-Francia, 2021). Dir.: Sergio Castellitto. Int.: S. Castellitto, B. Bejo, M. De Angelis (HBO Max).

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