Aunque habla de asuntos aparentemente lejanos, ocurridos en los tormentosos años de bandas armadas e ideologizadas colombianas, este film, así como el libro en que se basa, y la persona de quien hablan, tienen trascendencia universal. La persona era el doctor Héctor Abad Gómez, médico y docente que dedicó casi toda su vida al impulso de la salud pública en su país. Alentó campañas de vacunación y alcantarillado, fundó escuelas sanitarias en Antioquía y también en Filipinas, cuando debió alejarse un tiempo, amenazado por quienes malinterpretaban sus buenas intenciones y sus reclamos contra la creciente violencia de militares, paramilitares, narcotraficantes, guerrilleros e izquierdistas. Militante del Partido Liberal, lo mataron a tiros dos muchachos desde una moto, y nunca se supo bien quiénes eran, ni quién los mandaba.
Valiosa evocación de un médico y docente abatido por la violencia
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Años más tarde su hijo escribió unas memorias de infancia, recordando no sólo al hombre público, sino al padre cordial, divertido y ecuménico, médico de pobres, ateo capaz de llevarse muy bien con los religiosos y profesor dedicado a sembrar dudas en vez de imponer sentencias. Sobre esa relación familiar, su nieta Daniela Abad hizo un documental nostálgico, “Carta a una sombra”, y el español Fernando Trueba dirigió el biopic que ahora vemos, y que lleva el mismo título que el libro: “El olvido que seremos”, tomado de un poema borgiano. En colores levemente lavados, como fotos viejas, para los recuerdos de infancia, y en blanco y negro bien marcados para la crónica de los años bravos, se trata de un film risueño cuando corresponde, dramático -de un dramatismo algo básico- en otras partes, con elogiable ambientación, elenco adecuado y protagonistas relevantes: el niño Nicolás Reyes Cano y otro español, el siempre bueno Javier Cámara, convincente en la figura, la calidez y energía de su personaje, y la entonación propia de Medellin, que hizo suya. Valen la pena estos trabajos de recordación. Y suenan como un triste alerta los versos finales del poema de Borges, que se recitan cerca del desenlace: “Bajo el indiferente azul del cielo/ esta meditación es un consuelo”.
P. S.
“El olvido que seremos” (Colombia-Italia, 2020). Dir.: F. Trueba. Int.: J. Cámara, J.P. Urrego, N. Reyes (Netflix).
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