12 de noviembre 2004 - 00:00

Clases de baile que entretienen

Inspirado en un film japonés, «¿Bailamos?» atrae; comparado con el original, tiene un aprendiz más elegante (Richard Gere) y una profesora más escultural (Jennifer López), pero menos encanto.
Inspirado en un film japonés, «¿Bailamos?» atrae; comparado con el original, tiene un aprendiz más elegante (Richard Gere) y una profesora más escultural (Jennifer López), pero menos encanto.
¿Bailamos? (Shall we dance?, EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: P. Chelsom. Guión: A. Well, sobre texto de M. Suo; Int.: R. Gere, J. López, S. Sarandon, S. Tucci, L.A. Walter.

El hombre vuelve en tren, del trabajo a la casa. De pasada, ve a una mujer en la ventana de un salón de baile. Se nota que es una mujer hermosa, y que algo le pasa. Tal vez necesite compañía. En uno de esos viajes, el hombre se decide, hace un alto en su camino, y entra al salón de baile. Ahí descubre que las cosas no son exactamente como tal vez él (y el público) se había imaginado, pero también descubre algo quizás más interesante: un modo de sacarse la timidez, sentirse más pleno, conocer el vértigo, la amistad con personas diferentes, el placer de la danza rodeando otra cintura distinta a la habitual. Ahora, claro, habrá que ver si lo entiende del mismo modo la esposa, que está en casa esperando.

Ese era, en síntesis, el nudo inicial de la deliciosa comedia japonesa «Shall we dansu?», que aquí se conoció en 1999, también con el título de «¿Bailamos?», y buena repercusión de público, no solo entre nosotros. Con ligeros cambios, que puestos a comparar se hacen bastante pesados, surge ahora la remake americana. La protagoniza el campeón de las remakes, Richard Gere, poniendo una elegancia que el personaje original nunca hubiera soñado. Por supuesto, aquel Shoei Sugiyama era un simple oficinista, mientras que el John Clark de Richard Gere es un señor abogado. ¿Será que ya no puede interpretar a gente simple? ¿O resultaba demasiado tentador el chiste de hacer otra de abogado bailando en la ciudad de Chicago? Porque ahí es donde transcurre ahora el relato, aunque por razones económicas se haya rodado en Winnipeg y Toronto.

En fin, bastante más hablada, con mayor lucimiento para el personaje de la esposa, que hace Susan Sarandon, algún detalle de esos «políticamente correctos», viejos temas que siempre suenan bien (de Richard Rodgers y Henry Mancini para abajo, porque hay bastante música latina), varias situaciones calcadas del original, sin lograr el mismo encanto, y lógicamente mayor ostentación en todos los rubros, empezando por el trasero de Jennifer López (lo que se agradece), la versión americana de «¿Bailamos?» destaca, eso sí, muy simpáticas actuaciones de Stanley Tucci y muy lindos movimientos en la pista, con Jennifer como maestra.

Se pasa el rato, se siente un poco de placer culposo viendo esos bailes latinos a la americana, y cuando la película ya empieza a cansar, se termina.

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