5 de abril 2005 - 00:00

Clásico de Büchner por primera vez en el país

Roberto Villanueva concebía el proyecto de «La muerte de Danton» desde sus años en el Instituto Di Tella, y sólo pudo concretarlo ahora.
Roberto Villanueva concebía el proyecto de «La muerte de Danton» desde sus años en el Instituto Di Tella, y sólo pudo concretarlo ahora.
Se estrenó por primera vez en Argentina «La muerte de Danton» de Georg Büchner, una de las obras más valiosas del teatro occidental que nunca ha dejado de estar presente en los repertorios de las principales salas europeas. El director, Roberto Villanueva intenta llevarla a escena desde finales de los '70, pero no había logrado interesar a los teatros oficiales.

Recién este año pudo concretar su antiguo proyecto con el respaldo del Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543), donde la obra se está exhibiendo todos los viernes y sábados a las 21, con un elenco integrado por Walter Quiroz, Javier Van de Couter, Iván González, Santiago Pedrero, Verónica Piaggio, Mariana Richaudeau, Gastón Mazieres, Martín Orecchio, Martín Chiara y Maxi Moldavsky.

En «La muerte de Danton», escrita en 1835, el autor de «Woyzeck» utilizó el período de terror de la Revolución Francesa para mostrar las contradicciones y conflictos morales que siguen a toda gran crisis política y social. La obra no se limita a reproducir un cuadro de época. El año pasado, el director y compositor alemán Christoph Marthaler (autor de «Murx», exhibida en el Primer Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires) estrenóen Berlín una versión que trasladaba los últimos años de la Revolución Francesa a un café alemán en pleno colapso comunista.

«Es una obra que tiene discursos de un dolor y un apasionamiento embriagadores»,
dice Villanueva. «Pero no se trata de un documental histórico, sino de una pieza política que encierra un drama humano». Dialogamos con él:

Periodista:
¿Es cierto que empezó a pensar en este proyecto apenas cerró el Instituto Di Tella?

Roberto Villanueva: Sí, creo que ya en esa época. Como era el director artístico del Di Tella me tenía que ocupar de lo que hacían los otros. Por eso apenas cerró retomé mi papel de director y empecé a pensar en esta obra. Siempre me interesó «La muerte de Danton» porque, siendo un texto político que no oculta sus fuentes históricas, desborda de lirismo. La gente que vio la obra sale como embriagada y sin saber cuánto duró. Yo la reduje a una hora y media, pero muchos me dijeron que les habría gustado que durara más.


P.:
¿Qué ideas le interesó destacar?

R.V.: El argumento está en el título, ahí se ve claramente hacia dónde va la obra. Büchner no dice «la Revolución de Danton» ni «la República de Danton»... lo que enfoca es el instante previo a su muerte. La obra tiene un momento épico, donde se narran los hechos históricos, y otro sobre el final, más subjetivo, donde Danton y los suyos están esperando subir al cadalso. Es ahí donde aparece su parte más humana, el miedo a la muerte, la culpa por toda la gente que murió víctima del régimen de terror que implantó la Revolución. Sobre estos temas se va armando la obra.


P.:
No es una obra realista pero está asentada en una realidad histórica muy precisa. ¿Qué enfoque le dio usted a este material?

R.V.: Los hechos históricos que menciona Büchner están respetados en la puesta, lo mismo que el último acto que vira hacia un enfoque más psicológico. Hay que tener en cuenta que es la obra de un poeta de 22 ó 23 años, que además era médico y estaba muy interesado en la política. El estuvo muy cerca de los hechos que narra e intenta entender lo que ha sucedido.


P.:
En algunas versiones se suele presentar a Danton como víctima de Robespierre. ¿ Coincide con este planteo?

R.V.: Büchner es ambiguo al respecto, porque son dos figuras muy controvertidas. Para mí Robespierre es un personaje apolíneo, cerebral y bastante perverso. Danton, en cambio, es más dionisíaco, sanguíneo y apasionado y ambos tienen graves problemas de conciencia. A los dos los carcome un remordimiento: Danton por las ejecuciones en masa que él había decretado anteriormente, y Robespierre porque siente que debido a su fanatismo y a su extrema dureza se está quedando solo. Ambos saben que ya no pueden detener el mecanismo de terror que ellos mismos pusieron en marcha. Aquí no hay víctima y victimario sino dos personajes encontrados que no pueden entenderse, y eso es lo que provoca el desastre y pone en peligro la revolución. Danton sostiene que la revolución ya está hecha y es hora de disfrutarla; Robespierre, en cambio, quiere seguir adelante y llevarla hasta sus últimas consecuencias.


Entrevista de Patricia Espinosa

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