27 de octubre 2005 - 00:00

Colón: se fortalece posición de Cultura

Postal habitual: los músicos protestaron ayer frente a la Secretaría de Cultura. Sutecba, pocodespués, levantó el paro. pero ahora deberá firmar un nuevo compromiso con el gobiernopara que se reabra la temporada.
Postal habitual: los músicos protestaron ayer frente a la Secretaría de Cultura. Sutecba, poco después, levantó el paro. pero ahora deberá firmar un nuevo compromiso con el gobierno para que se reabra la temporada.
El gobierno se ha puesto firme y parece estar ganando la pulseada en el conflicto del Teatro Colón. Ayer, después de las habituales manifestaciones de música en la calle, esta vez frente a la Secretaría de Cultura, Sutecba levantó el paro (sin que se haya accedido esta vez a sus insólitos reclamos, como el de que los aportes jubilatorios no los pague el trabajador sino el empleador, además de los patronales desde ya), y el gobierno hizo público un comunicado de 4 puntos para acceder a la continuidad de la temporada.

Un vocero oficioso del teatro dijo a este diario: «Después de todo lo que se concedió, ahora tendrá que haber rendición incondicional, o nada». Fortalece a la posición oficial el hecho de que la opinión pública, y en especial el abonado del Colón y los amantes de la música clásica, se hartaron ya de los reclamos injustificados de un sector calificado, que gozó siempre de prerrogativas. Si en otros casos pudo existir cierta ambigüedad por parte de la sociedad, esta vez el repudio fue unánime. Todavía estaba fresco el recuerdo de la atribulada Martha Argerich, teniendo que irse con su música a otra parte, para que el lunes se reiterara esa vergüenza con la Orquesta de Cámara de Mantua y el mundialmente célebre Gianluca Cascioli.

En su comunicado, el gobierno pone estas condiciones a) los trabajadores se comprometerán a no tomar medidas de acción directa mientras duren las negociaciones de las convenciones paritarias; b) terminada la discusión paritaria, cualquier medida de acción directa deberá instrumentarse conforme a la legislación vigente; c) en ningún caso los trabajadores podrán decidir la suspensión de una función en el día de su realización, ni tampoco la suspensión de prestaciones que pongan en compromiso tal función, y d) no se admitirán condicionamientos sobre los poderes de organización y dirección en materia de contratos artísticos y escenotécnicos. Tal facultad le corresponde exclusivamente a la Dirección General del Teatro.

Los primeros tres puntos son bastante claros, pero el último es el más sorprendente, ya que advierte sobre algo que debería ser obvio, aunque ahora salga a la luz que no lo es tanto: que sólo la dirección de un teatro de la categoría que tuvo el Colón tenga potestad para armar su programación oficial. El tercero, sobre el que más se hizo hincapié desde el gobierno en este caso, apunta a abolir la desagradable práctica que se hizo tan cómún en los últimos meses: la de que el público se vuelva frustrado a su casa, sin función.

«Estos cuatro puntos no conculcan ningún derecho ni garantía de los trabajadores»,
dijo ayer a este diario el Secretario de Cultura Gustavo López. «Pero no vamos a tolerar más esa falta de respeto al público. Dicho en otras palabras: si van a hacer una huelga acorde con la ley, que lo avisen con tiempo. Pero si suspenden una función de manera sorpresiva habrá castigos inapelables».

Ayer, cuando Sutecba decidió el levantamiento del paro, manifestó gráficamente a través de Edgardo Benvenuto, delegado del área de escenografía del Colón: «ahora le pelota está en la cancha del Ejecutivo». Para el gobierno, en cambio, esa «pelota» no ha llegado. En estas circunstancias, la simple deposición de las medidas de fuerza no son suficientes, y se requiere la firma pública de los cuatro puntos anteriores. Los gremialistas, por su parte, sostuvieron que ayer «hubo puntos en desacuerdo que se arreglaron, y acabamos de recibir el nombramiento de la gente que hace seis meses había concursado y no estaba incorporada». El gobierno niega eso, y sostiene que en nada cambió la situación desde los días previos al paro que desencadenó la suspensión de la temporada, y que esos «puntos que se arreglaron» ya estaban arreglados desde mucho antes.

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