24 de noviembre 2004 - 00:00
"Con John compartí queso y pan en la posguerra"
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Julia Baird y el retrato de su hermano: «Mi familia no tiene nada que ver con los derechos de sus obras. Siguen estando a cargo de las discográficas y de Yoko Ono».
Periodista: ¿Qué la llevó a incorporarse a esto?
J.B.: Liverpool fue nombrada capital de la cultura en Europa para 2008 y quiero colaborar en eso. Gracias a este acontecimiento entrará mucho dinero en la ciudad, hay que capitalizarlo y centrarse en las dos principales atracciones de Liverpool: el fútbol y «Los Beatles». Allí todos están involucrados, el Gobierno, las agencias de turismo, los hoteles. Que «Los Beatles» sean una industria, como River Plate o Boca Juniors, está muy bien porque eso beneficia a la ciudad que los reunió y creó. Lo importante es que ese dinero vaya para mejorar infraestructura, educación, salud y no para los bolsillos de los políticos.
P.: ¿Tampoco para familiares o herederos de los derechos? ¿Cómo se maneja ese aspecto?
J.B.: La familia no tiene nada que ver con los derechos. Siguen estando a cargo de las discográficas y de Yoko Ono, que se asoció después.
J.B.: Para nada. Me llevo bien y hablo por teléfono con ella, pero tengo mejor relación con Cynthia (primera mujer de Lennon) porque la conocí cuando tenía 14 años y siempre estuvo entre nosotros.
P.: Son legión los objetos que van apareciendo con el transcurso de los años y que se rematan a millones de euros. ¿Lo último que se encontró fue la colcha con el bordado «All you need is love» y los manuscritos con la letra de «Let it be»?
J.B.: Sí, yo los encontré, un mes atrás. La gente quiere esas cosas. Si amaron a John, si amaron a «Los Beatles», buscan quedarse con pertenencias, yo lo entiendo, pero quisiera que su valor se utilizara para caridad. Llegaron a hablar de millones de euros, no lo podía creer. Pero luego pensé: no sirve de nada colgada en una pared, que la tenga algún multimillonario en su pared y usemos el dinero para caridad. Seguramente seguirá habiendo elementos que aparezcan, de Paul, de George, de John, y eso también es un gran negocio.
P.: ¿Cuál es su recuerdo más vívido de la infancia con John?
J.B.: Recuerdo un pedazo de queso, un huevo duro y una porción de tocino que compartimos durante los años posteriores a la guerra. Liverpool fue fuertemente golpeada y «Los Beatles» fueron los bebés de la guerra. John nació en 1940 durante un bombardeo y yo en 1948. Tuvimos raciones de comida durante los seis años siguientes. Nos llevó mucho tiempo levantarnos y «Los Beatles» fueron el producto de ese esfuerzo.
P.: ¿Qué opina de los grupos clones?
J.B.: Es algo muy raro. Primero miro al que imita a John y me digo «¿Por qué se querrá parecer a él?».
Siempre digo que el John hermano es mi familia, y el músico le pertenece a todos. Es un poco esquizofrénico pero es el extraño mundo de John.
J.B.: Veo otra cara en la gente. Nos dijeron que la economía se está levantando, aunque todavía haya pobreza masiva y corrupción. Llevará a este país unos veinte años recuperarse. Como Liverpool, Argentina tuvo su guerra.
Entrevista de Carolina Liponetzky


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