6 de mayo 2001 - 00:00

"Coppelia", con el arte único de Iris Scaccheri

Coppelia
"Coppelia"
Una mirada renovada y anticonvencional del mundo de los autómatas que rodean al Dr. Coppelius en su gabinete -segundo acto de «Coppelia», de Leo Delibes-trae como propuesta este «Edén de Coppelia», gestado casi como un autohomenaje por Iris Scaccheri, quien una vez más sube a un escenario con su arte único. Sobre algunos apuntes argumenna mirada renovada y antales tomados de la obra original, Scaccheri revive los momentos en que el Dr. Coppelius le da vida, tomando energía de un adormecido Franz.

Con un gran despliegue de imaginación, la bailarina pla-tense elabora una danza que se liga a la tradición expresionista, pero que tiene mucho de impronta personal. Su planificación respira una íntima poesía reviviendo aquellos tiempos de esplendor en los que deslumbraba con su «Carmina Burana», «La muñeca» o «Aquel antiguo cedro», pero no lo hace con nostalgia, sino con una renovada potencia que se mani-fiesta en sus ya legendarios giros y port de bras.

Energética y con un ácido sentido del humor, la «Coppelia» de Scaccheri se convierte en un modelo de vitalidad y de supervivencia. A su lado, Ricardo Ale y Nicolás Zoric conforman una suerte de dúo de demiurgos que rodean con su accionar casi místico a la gran sacerdotisa de la danza contemporánea argentina.

Para que el trío se desplace, construya una teleraña, imite el caminar del Dr. Coppelius y se transformen en máscaras de registro oriental, Eduardo Rodríguez Arguibel reformuló el espacio del Centro de Experimentación del Colón, creando nuevas tensiones y direcciones.

Las luces revelan este singularísimo universo de muñecos y seres humanos dispersos en una plataforma despojada y ascética sólo alterada por las imágenes inquietantes de unos autómatas inertes. La belleza del «Edén de Copellia» emerge justamente de la convivencia del hombre y la creación con lo que busca asemejarse a Dios.

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