«Cosi fan tutte». Opera en dos actos. Mus.: W. A. Mozart. Lib.: L. da Ponte. Dir. mus.: A. Tolcachir. Régie: C. Tolcachir. Orq. Sinfonía Baires y coros. (Teatro Avenida.)
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A la creciente actividad de los grupos alternativos de ópera se suma ahora «Opera Tour 2005», que llevó «Così fan tutte», de Mozart a siete ciudades argentinas entre mayo y junio de la presente temporada. La gira culminó con dos presentaciones en el Teatro Avenida de Buenos Aires, con algunos de los participantes del recorrido nacional.
Obra maestra de la creatividad mozartiana, «Così fan tutte» es una de las más bellas contribuciones al género lírico del compositor. El humor que siempre roza la tragedia y la filosofía escéptica de Lorenzo da Ponte, su libretista, sirven como sedimento literario a la luminosa partitura.
Este grandioso producto da lugar, permanentemente, a nuevas interpretaciones escénicas que a veces tergiversan la intencionalidad original con aditamentos nuevos o extemporáneos, que no estamos muy seguros de que Mozart aprobara. ¿Qué pasaría si viera la ambientación del régisseur Peter Sellars, por ejemplo, en un lugar de comidas ligeras con sus meseras y parroquianos, en los Estados Unidos? O ahora, aquí en un contexto donde hasta aparece un teléfono celular en manos de la atribulada Fiordiligi, una de las protagonistas de estas mujeres «que actúan como todas», según la visión contemporánea y nacional de Claudio Tolcachir?
A pesar de todo lo que se atenta contra «Così fan tutte», la obra permanece incólume. Con la orquesta sobre el escenario, Andrés Tolcachir dirigió una edición de espíritu mozartiano al frente de un conjunto de muy jóvenes instrumentistas, que dejando de lado algún desliz, tocaron con entusiasmo y no pocas condiciones musicales. Las mismas que tuvieron los integrantes del elenco, donde sobresalieron el profesionalismo de Mario de Salvo y el arrojo de Vanesa Tomás, y del que participaron, además, con distintos resultados Verónica Canaves, Laura Penchi, Juan Fernández Mendy y Maico Hsiao, pero todos con una dedicación digna de elogio.
En una franja reducida de la boca del escenario compartido con la orquesta, Claudio Tolcachir produjo una régie con acento en la actuación desinhibida y fresca del elenco en una suerte de teatro semi montado, sin escenografía y con unos pocos elementos ambientales. El vestuario diseñado por Martín Churba es atractivo por el uso de texturas y tonalidades audaces bien combinadas y de alguna manera mejoró el aspecto plástico de estas representaciones. El proyecto de los hermanos Tolcachir es completar la trilogía de Mozart-da Ponte el próximo año con «Don Giovanni», ya que llevan realizadas «Las bodas de Fígaro» y ahora «Così fan tutte». Idea plausible, que podría completarse con otros ciclos mozartianos, para celebrar los 250 años del nacimiento de Mozart que se cumplen en 2006. E.G.
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