El covid le pone freno al optimismo de lo normal

Espectáculos

Las posturas se enfrentan: Sean Penn requiere vacunas, pero Eric Clapton no tocará donde las exijan.

Si Nueva York celebrará el mes próximo la “salida del covid” con un recital gigantesco en el Central Park, donde participarán desde Andrea Bocelli a Bruce Springsteen, incluyendo a la Orquesta Filarmónica de la ciudad de la Gran Manzana, en el resto de los Estados Unidos (lo cual no excluye a la propia Nueva York), las actividades culturales ante la multiplicación de caos de la variante Delta del coronavirus no reflejan igual entusiasmo. Por el contrario, hay nuevas cancelaciones, nuevas suspensiones, igual incertidumbre.

A lo largo de estos días, en el mundo, hubo dos casos paradigmáticos que tradujeron ambas posturas: en Londres, Eric Clapton, en abierto desafío al primer ministro Boris Johnson, dijo que se negaría a tocar en aquellos lugares que le exigieran al público un certificado de vacunación (en Francia, por caso, ese salvoconducto hoy es imprescindible para quien quiera ir al cine, al teatro o un recital, e inclusive un restaurante). Por el contrario, Sean Penn dijo, en Los Angeles, donde graba la serie “Gaslit” (sobre el caso Watergate), que no volverá al set hasta que todo el elenco y el staff técnico no estén vacunados con las dos dosis, ya que se había verificado un par de contagios en el interior de los estudios. Los Angeles, donde la semana pasado hubo casos positivos superiores al cuatro por ciento, el 20 por ciento de esos casos proceden de pacientes vacunados.

Los gremios y los productores, para que los rodajes no vuelvan a paralizarse, han negociado un acuerdo a corto plazo que relaja un poco los protocolos de covid y permite a los productores exigir la vacunación. Los que fueron a Cannes vivieron casi 10 días de una ilusión que ahora se está desvaneciendo. El Festival Internacional de Cine de Toronto, Canadá, se enfrenta ahora a la disyuntiva de la posibilidad que vuelvan a cerrarse las fronteras con los Estados Unidos, lo que lleva a más de un actor, o productor, a evaluar seriamente si vale la pena embarcarse en un viaje incierto, que en el mejor de los casos estará sembrado de trabas burocráticas.

Los frentes son muchos, y la temida variante Delta pone un interrogante fuerte sobre el tan deseado regreso a la normalidad. Con el aumento de los casos de covid en Las Vegas, es posible que los aviones de los estudios no lleven a muchas celebridades a esos famosos espectáculos del CinemaCon. Disney, por ejemplo, no enviará a ejecutivos ni a actores a la convención de exhibidores, y seguramente otros seguirán su ejemplo. Los propietarios de salas de cine necesitaban razones para tener una alegría, pero no la encuentran. Sin la CinemaCon es débil y Toronto termina haciéndose online, es posible que otro festival de peso, Telluride, también se vea afectado.

En una reciente mesa de productores celebrada por la publicación Indie Wire, se afirmó que nunca como en estos días ha habido más demanda de contenidos en la industria del entretenimiento. Y, ante esta situación, y después de más de un año de parálisis, nadie va a dejar que el proceso se ralentice o se detenga. Los actores, en ese panorama, son los más vulnerables, ya que son ellos quienes deben quitarse el barbijo ante la cámara. Cualquier protocolo de seguridad, por ellos, se está endureciendo, y las exigencias de vacunación se convierten en la norma. Sean Penn fue el portavoz, a veces contra el deseo de los productores que no tienen que poner el cuerpo.

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