1 de junio 2005 - 00:00

Cuadro patético que hace reír

Actores demuy buennivelprotagonizan«Llanto deperro», elgracioso y a lavezinquietantecontrasteentre unaembrutecidafamiliacampesina yunaencuestadoraurbana.
Actores de muy buen nivel protagonizan «Llanto de perro», el gracioso y a la vez inquietante contraste entre una embrutecida familia campesina y una encuestadora urbana.
«Llanto de perro» de A. Binetti. Dir.: A. Binetti y P. López. Int.: M. Iglesia, G. Jost, A. Lifschitz, P. López (Teatro del Pueblo.)

Decir que el campo es un lugar peligroso no es sólo una fantasía propia de Woody Allen. Esta pieza de Andrés Binetti da buenos motivos para suponer que aquellos que viven aislados y en estrecho contacto con la naturaleza también pueden albergar oscuras intenciones.

Pérez
(Gabriela Jost), Gómez (Paula López) y Suárez (Alejandro Lifschitz) son tres hermanos de distinto padre que pasan sus días aletargados por el hambre, la soledad y la falta de perspectivas. Tan embrutecidos están que hasta olvidaron sus nombres de pila. Aún tratándose de un hombre y dos mujeres nada parece diferenciarlos entre sí, salvo la incontinencia sexual del hermano que ellas se ocupan de controlar a palanganazo limpio, por lo que a Suárez no le queda otro recurso que la zoofilia.

El cuadro de situación es a todas luces patético, pero los personajes resultan muy graciosos con sus salidas inesperadas y su torpe manejo del lenguaje. La llegada de una encuestadoradel INDEC (Marianela Iglesia) genera un profundoabismo entre la cultura urbana de la que es portadora y la irracionalidad de estos tres indigentes, que son incapaces de entender las preguntas del censo al estar formuladas por alguien que desconoce sus condiciones de vida.

«Llanto de perro»
tiene la estructura de un cuento y su final abierto logra transmitir una angustiante sensación de amenaza. En relación a este esquema narrativo se advierte un cierto desequilibrio entre la morosa presentación de los protagonistas y el breve desarrollo que se le da al conflicto. La siniestra pesadilla que va viviendo la encuestadora resultaría mucho más efectiva si evolucionara más gradualmente. Pero aun con su prematuro final, la obra entretiene e inquieta. Tanto la ambientación como el desempeño del elenco son de primer nivel.

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