8 de septiembre 2003 - 00:00
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Periodista: ¿En qué valores se apoya la continuidad de este Festival?
Daniel Veronese: Es muy difícil ver teatro extranjero, salvo que uno pueda viajar, y aún así es algo muy costoso.
Estamos hablando de 40 euros aproximadamente. Este festival permite que la gente tenga acceso a grandes artistas como Marilú Marini, Martin Wütke, La Zaranda o Peter Brook y a espectáculos de gran calidad como «Murx» o «La ascención de Arturo Ui», ofrecidos en ediciones anteriores, de los que no me voy a olvidar en toda mi vida. Yo tal vez pueda verlos en alguna de mis giras con el Periférico, pero la gente no. Las entradas casi se han agotado en tiempo récord y creo que esto no sólo tiene que ver con que están a un precio más accesible, sino también a que desde que comenzó esta crisis política, económica y social, la gente empezó a ir al teatro mucho más. Creo que la gente encuentra en el teatro, no digo respuestas, pero si un poco de aire puro y una búsqueda de la verdad más difícil de encontrar en otro lado. A esta altura yo creo que lo convoca más la experiencia estética y comunitaria del teatro que cualquier supuesta verdad política.
P.: ¿Y en cuanto al programa nacional?
D.V.: Es bueno que los espectáculos nacionales sean gratuitos y que los programadores extranjeros los vean para que puedan salir al exterior. Esta vidriera de veintiún espectáculos argentinos genera como un mercado de arte, en el buen sentido. Me refiero a que hay gente que viene a comprarlos, porque afuera sigue habiendo mucho interés por el teatro argentino y por Buenos Aires. Uno vive aquí y no se da cuenta, pero es una ciudad que genera una energía de producción impresionante.
P.: ¿Cómo afecta al Festival este clima electoralista que vive la ciudad?
D. V.: En lo esencial no lo afecta, porque lo que le interesa a la gente es ver teatro. Lo único que puede suceder es que alguien quiera pertubar la apertura del Festival, como sucedió en la inauguración del Festival de cine, donde entró gente con máscaras a protestar contra Ibarra.
P.: Siempre se procuró que este Festival no quedara pegado al aparato político, pero al depender del Gobierno de la Ciudad ¿se puede impedir que sea utilizado a favor del candidato oficialista?
D.V.: Es un doble riesgo. Así como puede ser utilizado como propaganda por el actual jefe de gobierno, también lo pone en un lugar de mucha exposición, como para que se lo agreda más abiertamente. Lo mejor hubiera sido que el festival no coincidiera con estas elecciones, ya que obviamente no fue pensado así. El festival siempre se hizo en esta fecha, desde sus comienzos, nadie podía prever que a cuatro días de empezado hubiera elecciones.
P.: ¿Qué le contesta a quienes dicen que el gobierno no debería invertir dinero en un Festival existiendo otras prioridades?
D.V.: Es cierto, hay muchas cosas que está ciudad necesita y si este dinero fuese destinado a eso por ahí cabría preguntarse ¿qué es más importante, que la gente tenga algodón en los hospitales o hacer este Festival? Pero yo creo que en realidad se trata de una falsa antinomia. Acá nunca sucedió que se dejara de solventar una cosa para subsanar otra. Obviamente este país tiene poco dinero para el teatro y la cultura y mucho menos para la educación y la sanidad, eso es innegable. Aún así, yo no creo que esto sirva para tapar otro agujero. Obviamente estamos pasando por un momento de mucha necesidad, de una tremenda pobreza; pero no es evitando el teatro o poniendo menos dinero en películas que se soluciona el problema.
Entrevista de Patricia Espinosa



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