«Secretos de diván» («Prime», EE.UU., 2005; habl. en inglés; subt. en español). Dir.: B. Younger. Int.: M. Streep, U. Thurman, B. Greenberg. Gativideo.
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Hace muchos años atrás, un recordado sketch cómico mostraba a Marcos Zucker solicitando «un pequeño sacrificio» al «gentil» que lo acompañaba. Esa es una de las líneas del prejuicio que explora, en el mismo tono jocoso, «Secretos de diván», pero no es la única, ya que también están las angustias de una madre obsesiva, las inseguridades de una divorciada casi cuarentona y la inmadurez de un veinteañero que comienza a descubrir el mundo.
En «Secretos de diván» se conjugan todos los ingredientes, sólidamente aderezados con las destacables actuaciones de Meryl Streep («idishe mame» y psiconalista) y Uma Thurman (insegura divorciada y analizada), logrando una comedia de enredos que sólo fracasa cuando quiere ponerse seria. Además de los remanidos prejuicios culturales que suelen achacarse a la colectividad judía, la película explora otros tópicos y que a través de la risa, se exponen plenamente. Y aunque en el tema no tiene la brillantez de «Alguien tiene que ceder» -con las maravillosas refleciones que, en tal sentido, hacían Diane Keaton y Jack Nicholson-, es muy interesantela muestra de diferencias que resulta de las disímiles edades de la pareja protagónica (ella 37 y él 23) .
El trabajo de Streep, representando a una angustiada madre que asiste desesperada a las opciones «incorrectas» del hijo, es para no perdérselo, sobre todo en las escenas en las que asiste, como psicóloga, a descripciones referidas a su hijo que no son las que una madre habitualmente suele escuchar. Desopilante. La película funciona perfectamente en su aspecto cómico, y mucho más para un público como el nuestro, que puede reconocer fácilmente algunos de los estereotipos sociales que se presentan.
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