17 de noviembre 2006 - 00:00

Editan gran melodrama de Griffith

Editan gran melodrama de Griffith
«Las dos tormentas» («Way Down East», EE.UU., 1920; muda). Dir.: D. W. Griffith. Int.: L. Gish, R. Barthelmess, L. Sherman, B. McIntosh y otros. SBP.

Después de «Intolerancia» y «El nacimiento de una nación», el video local añade a su catálogo el lanzamiento de otro gran clásico de David W. Griffith destinado al público interesado en piezas históricas que, por otra parte, exceden el simple interés museístico.

«Las dos tormentas» («Way Down East»), también protagonizada por la estrella por antonomasia del cine de Griffith, Lillian Gish, fue en su momento uno de los éxitos más resonantes de Hollywood en su etapa muda. La película, que tuvo cuatro versiones distintas en la pantalla, está basada en una obra teatral de la autora debutante Lottie Blair Parker, un melodrama pioneramente feminista sobre una madre soltera. El film, el más caro de Griffith de esa etapa (costó 175.000 dólares, mucho más que la superproducción de 1915 «El nacimiento de una nación»), logró una llegada inusual en un público acostumbrado a espectáculos cinematográficos de aliento monumental, operístico, pleno de dioses o héroes.

En «Las dos tormentas», Griffith bajó a la tierra y realizó un retrato llano, directo, de la gente común, con todos sus prejuicios, y la única heroína fue justamente esa «madre del pecado», que debía huir de la incomprensión y los prejuicios de la gente para sostener y educar a su hijo.

La actuación de Gish, además, es una de las más convincentes que dio en el cine: sin las sobreactuaciones ni gesticulaciones habituales típicas de esta etapa del cine, su Anna Moore es habitualmente tomada como referencia en lo que respecta al naturalismo interpretativo temprano.

Su papel, además, le exigió ir transitando distintas etapas, con definiciones muy opuestas entre sí: de la provinciana inocente en la gran ciudad a la orgullosa novia, de la esposa engañada a la madre responsable y madura. Griffith, hombre de su época, no había tenido ningún escrúpulo en tratar como héroes a los miembros del Ku Klux Klan en «El nacimiento...», pero aquí evidencia una sensibilidad poco usual al exponer los abusos de una cultura machista y dominante.

Marcelo Zapata

Dejá tu comentario

Te puede interesar