"Des-ocupados", una tela parte de la obra "Larga marcha", de Diana Dowek, obtuvo el primer premio del concurso convocado por el CAYC.
Un jurado internacional convocado por el Centro de Arte y Comunicación -CAYC- ha discernido los ganadores de la cuarta edición de los Premios Fundación Aerolíneas Argentinas. En esta oportunidad, integraron el jurado Andrés Duprat (crítico de arte), Patricia Kolesnicov (escritora), Lilian Llañes (directora de siete ediciones de la Bienal de La Habana), Ricardo Popovsky (rector de la Universidad de Palermo), Rosa María Ravera (presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes) y Carlos Sallaberry (miembro del directorio del Centro de Arte y Comunicación).
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También participaron tres arquitectos reconocidos internacionalmente que vinieron a Buenos Aires como jurados en este certamen y como conferencistas en la X Bienal de Arquitectura. César Pelli, tucumano-norteamericano famoso por las Petronas en Kuala Lampur, el Aeropuerto de Washington, Telefónica, el Banco Boston en Argentina, y su actual proyecto para la Torre Repsol; Oriol Bohigas, escritor, arquitecto, decano de la Facultad de Arquitectura catalana, autor de más de treinta plazas, ex director de la Fundación Joan Miró y asesor en arquitectura y urbanismo del Gobierno Español de Felipe González y del Alcalde de Barcelona Pascual Maragall; y Mario Bellini de Milán, diseñador pionero de la firma Olivetti, autor de grandes obras como la Biblioteca de Turín y cuatro torres en Yokoham, así como reciente ganador de la ampliación para el arte islámico del Museo del Louvre.
El Primer Premio (u$s 10.000) fue otorgado a Diana Dowek por «Desocupados», una tela parte de la obra «Larga marcha». Hace dos años había obtenido uno de los premios accésit por «Pausa», otra de esta serie, en la que los personajes remitían a la parábola de nuestra época: la humillación de los débiles, los imperativos sociales y la violencia.
Con una imagen contundente, casi realista estos trabajos inician una nueva representación que por supuesto coincide con los presupuestos ideológicos de toda su obra anterior, como la serie de edificios e instituciones quebradas (1994-2001), que estuvo representada en los tres Premios Costantini llevados a cabo en Bellas Artes, su muestra individual en ese Museo en 2001. Dowek trabaja a partir de imágenes que documentan cuerpos cansados, agotados: fotos dramáticas, muy fuertes (por eso utiliza el blanco y negro). Si bien aparentemente coincide con la práctica de los figurativos e hiperrealistas, Dowek reelabora las fotos, agregando y sacando cuerpos de espacios neutros que va descontextualizando. Ella materializa la corriente de la Postfiguración.
El Segundo Premio (u$s 5.000) a la pintora y arquitecta Laura Messing fue votado por su obra 8,66 entre medianeras. Vinculada a la investigación de la construcción social, la imagen está tomada de una calle del centro de Buenos Aires. Muestra la relación entre pasado y futuro: la estructura de tubos (acrow) entre viejas medianeras que sirve para comenzar un nuevo edificio, es el primer gesto de esta nueva obra. Le interesó presentar el espacio vacío (rojo vivo) más que los pocos personajes (obreros): un vacío donde después surgirá la obra.
Se votaron también diez distinciones de u$s 1.500. Una de ellas fue para «Sueño de una rosa blanca» de Alicia Carletti. Hace varios años, retomó el tema de «Alicia en el país de las maravillas». Toda su obra estuvo siempre relacionada con Lewis Carroll y su primer ilustrador, John Tenniel, de la era victoriana (1860), caricaturista de la revista «Punch». Los grabados pequeños de esa época han sido ampliados y modificados. «Sueño de una rosa blanca» tiene una mirada femenina porque Alicia es una pre-adolescente que tenía relaciones ambiguas. La rosa es el símbolo de lo artificial hecho por el hombre, las niñas están como en un bosque amenazante donde lo amoroso y lo sexual están siempre latentes: los zapatos, la ropa, el maquillaje.
La rosa es blanca pero sangra pintura roja: un camino que va del blanco de la niñez al rojo de la pubertad. Con «26 de junio de 2002 o Los fusilados (homenaje a Goya)», obra distinguida en el Premio Fundación Banco Ciudad (dirigida entonces por Aníbal Jozami), Tomás Espina abordaba la temática de la violencia y el horror en la sociedad argentina, recuperando referencias conocidas, como las de Caravaggio, Delacroix y Edward Munch.
Imágenes fugaces tomadas de los medios de comunicación que hacían alusión a una obra reconocida de la historia del arte. Preocupado por el material a utilizar en su alegato, optó por reemplazar el pomo de pintura por la pólvora, y recurrió a los artificios del op-art. Ahora en «Liquid Screen», la pólvora copia las imágenes en degradé. Antes utilizaba la pólvora de un solo color, en este caso tiene un aspecto pictórico (azufre, potasio y carbón activado). Producida como por los viejos alquimistas, al ser encendida, la mezcla genera los distintos tonos que ahora se reflejan en la tela. «Uno siempre intenta volver a casa», plantea Mariano Sapia en otro de los trabajos premiados. En esta obra ha pasado de sus imágenes pobladas con muchos personajes y objetos a pinturas más despojadas. La figura humana está casi desdibujada en el centro de un espacio abierto donde lo más importante es el clima y la luz: el discurso melancólico de la «pampa abierta», que refleja la relación campo y ciudad. «Arbol-vida» continúa la propuesta conceptual de Marie Orensanz, en obras parcialmente descifrables y decididamente herméticas, como lo es, por otro lado, toda escritura. La capacidad de pensar y transformar se integra a una retórica dinámica. Es uno de los efectos buscados por esta argentina que vive en París: el vaivén de una visión inicialmente minimalista, frente a un universo rico y simbólico que lleva a una lectura repetida de distintos signos. La exhibición de los doce premios y sesenta y tres artistas será inaugurada en el Centro Borges, el 17 de octubre.
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