5 de septiembre 2006 - 00:00

El Colón, marco inadecuado para un buen recital

«Diálogos». Actuación de Rodolfo Mederos (bandoneón) con su quinteto, su trío y su orquesta típica, y de Miguel Poveda (cantaor flamenco). (Teatro Colón; 3 de setiembre.)

La pregunta de cuál debe ser el destino del teatro Colón no es nueva. Si sólo debe dedicarse al ballet, la ópera y la música clásica; si caben allí también las más sobresalientes expresiones de la música popular -por popularidad o por decisión del programador de turno-; o si se trata simplemente de una sala más de las varias que dispone la ciudad de Buenos Aires.

Esto viene a cuento porque así como parecieron bien justificados el homenaje a Leopoldo Federico y su orquesta, primero, y la puesta en vivo del «Café de los maestros», después, se plantea la duda respecto de este recital de Rodolfo Mederos y su orquesta típica junto al cantaor flamenco Miguel Poveda. Y no porque no sean artistas reconocidos y de incuestionable valía artística, sino porque la sala medio llena y una amplificación necesaria para la música popular pero siempre complicada para la acústica del Colón, hicieron algo absurda la utilización de semejante escenario; para un concierto, además, que hubiera encontrado mucho mejor marco en salas como, por ejemplo, el teatro ND/Ateneo o La Trastienda.

Dicho esto, hay que decir también que Mederos y Poveda hicieron un concierto interesante, sobre todo cuando se juntaron para compartir los tangos y los valses criollos en versiones aflamencadas. Lo de la orquesta típica del bandoneonista, con clásicos como «El abrojito» y temas de Mederos como «La alegría de encontrarte», así como sus participaciones al frente de su quinteto en «33 cucharas y un tenedor», y su trío con «Romance de barrio» y «Loca bohemia», repitió lo conocido: repaso del repertorio tradicional, aportes compositivos que tienen un pie en la obra de Astor Piazzolla, y arreglos cuidados que trabajan a la orquesta y a las distintas formaciones con recursos camarísticos.

Lo distinto y más atractivo llegó -por el cruce de estilos y por el gran talento del español- cuando Poveda se adueñó del micrófono y repasó, a su modo, temas como «Trenzas», « Fuimos», «Como abrazado a un rencor», «Caminito», «Un momento», «Cambalache», «Chorra», «Alma en pena», etc. Aunque, sin dudas, lo más alto de su expresión fue con el dúo que hizo, acompañado exclusivamente por el bandoneón de Mederos, sobre el tango «Sus ojos se cerraron» de Gardel y Le Pera.

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