31 de mayo 2005 - 00:00
El Colón, paralizado desde ayer y temporada jaqueada
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Tito
Capobianco,
director del
Colón, debió
viajar a
Miami
(donde
reside su
familia) por
razones de
fuerza
mayor. Su
ausencia
coincide con
graves
conflictos
gremiales y
críticas
contra su
gestión.
López, sin embargo, no ignora que hoy el Colón es un polvorín. «Algo van a tener que hacer porque así no se puede continuar ni una semana más» dijo también ayer a este diario otra fuente del teatro, que pidió anonimato. El fin de semana, fueron dos los sindicatosque pusieron en jaque la continuidad de la temporada en el Colón. El habitualmente menos negociador de estatales, ATE (del que depende una minoría de los cuerpos artísticos, aunque los suficientes como para paralizar), y ahora también Sutecba, que agrupa a los empleados municipales, que es mayoritario entre los trabajadores del Colón, y que hasta ahora venía observando una conducta menos beligerante.
Rodolfo Arrechea, secretario general adjunto de ATE, dijo ayer que «estuvimos más de 20 días en conflicto, se nos dictó una conciliación obligatoria y en ningún momento tuvimos respuestas. Por el momento, está anunciado el plan de lucha y paro por tres días y están canceladas las presentaciones y actuaciones del Ballet del Teatro Colón en el Uruguay, como así otras actuaciones como por ejemplo la de la Orquesta Filarmónica prevista para el jueves». También peligra el próximo espectáculo de la temporada oficial, la ópera de Gaetano Donizetti «Lucia di Lamermoor», que debería subir a escena el próximo viernes 10, y cuyos primeros ensayos, el último viernes, fueron interrumpidos por las asambleas.
Capobianco, ausente con aviso, hoy debe enfrentar algo más que el frente gremial. Su relación con la Fundación Teatro Colón, que preside Teresa Bulgheroni, no es óptima, y al mismo tiempo son muchos los artistas nacionales de prestigio que no fueron convocados para esta temporada y que se sienten heridos (entre ellos, el régisseur Roberto Oswald, un histórico del teatro que este año no firma ninguna puesta).
«En el teatro Colón no hay ningún proscripto», dijo también ayer López a este diario, con relación al tema de los notorios ausentes de la temporada, y a la cantidad de intérpretes y artistas extranjeros, no todos ellos justificados a juicio de la crítica. «Entiendo que algunos artistas puedan sentirse mal cuando no se los llama, pero nosotros no podemos interferir con las decisiones de la dirección general y artística del teatro. De lo que estoy seguro es de que a Capobianco hay que darle tiempo para poder juzgar su gestión, que no tiene ni un año todavía», agregó. Sobre el tema gremial, manifestó: «Desgraciadamente, esto es un drama crónico que yo confío se solucione a la brevedad. Próximamente, en paritarias, se buscará resolver el tema de los aumentos que hoy se demandan».
Al fin del diálogo, López opinó que «el público no está disconforme con la marcha de la actual temporada de ópera, pese a que varios comentaristas la ataquen. No hace falta más que ir a ver las funciones, escuchar los aplausos, para darse cuenta. Con la Filarmónica, en cambio, reconozco que hay más descontento».


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