29 de agosto 2003 - 00:00

El fuego es el centro de bello rito de Doffo

El fuego es el centro de bello rito de Doffo
Juan Doffo (1948), presenta en el Centro Cultural Recoleta «Extraña Sustancia-Fotoperformances». Este proyecto iniciado hace cinco años es el resultado de una serie de acciones realizadas en Mechita, La Pampa. La vastedad de esta geografía y su pueblo natal, incorporados a todas sus vivencias, tema recurrente en su iconografía pictórica, ha sido trasladado a la fotografía, disciplina que lo apasiona y que ejerce paralela y silenciosamente.

Muchas de sus ideas surgen de su pintura con la diferencia que esta última es un trabajo en soledad. En cambio, en sus fotos, de gran tamaño, toma directa e impresión analógica, el ritual está presente a través de la participación de aquellos seres convocados por el artista. En realidad casi todo un pueblo, unido en una acción celebratoria, colectiva, de gran comunión espiritual. Un montaje cuidadosamente preparado precede a la acción. Luz del atardecer o de la madrugada que enfatiza el dramatismo de las sombras. Protagonista principal: el fuego. Una silla será consumida, manchando de rojo y amarillo la oscuridad del paisaje, las llamas de la rueda iluminarán el rojo intenso que será cubierto por la noche o como en «Vértigo Horizontal», la línea del horizonte devorada por el fuego.

En «Astillas de Luz», Doffo traslada la incandescencia de sus pictóricas noches estrelladas a la superficie de la tierra. En los cuadros de este artista hay generalmente un camino principal, en fuga, que atraviesa el espacio. En «Arquitectura del Infinito», fotografía tomada en 2001, una calle del pueblo como escenario, cada uno de los seres prende su fuego, una suerte de cadena hacia lo infinito.

Una metáforas del hombre que bucea en su paisaje interior, que se debate entre la realidad y la ilusión. Dos palabras que también el fuego consume, en dos extraordinarias fotografías cargadas de contenido: «Realidad frente a Realidad» e «Ilusión frente a Ilusión». Nuevamente Doffo recurre al tiempo, el poder, la destrucción. Por eso enfrenta círculos, espirales en «Galería de Ecos», una secuencia que lleva al infierno pero del que saldrá purificado.

Toda su obra es autorreferencial y hechos íntimos de su vida, como el homenaje a sus padres, son iluminados por el fuego que, en este caso, no equivale a destrucción sino a la transformación en sustancia perdurable. Un video ilustra la invalorable asistencia de todo el pueblo de Mechita, un backstage que desnuda la intimidad del hacer de estas fotografías y que provoca el deseo de haber participado de su ritual. Clausura el 21 de septiembre.

•En el Museo de Bellas Artes Bonaerense (La Plata), se exhibe «Historias Mínimas con Final Abierto», obras realizadas entre 1999 y 2003 de Alicia Messing. Título atractivo en cuadros en los que siempre hay lugar para la nostalgia, ya sean «Parejas bailando el tango», «El tango me pone triste», «Fumando espero» o «El retrato de una dama inglesa». Final abierto porque Messing propone una historia de apariencia frívola pero si el contemplador comprende la ironía subyacente, será él quien lo completará.

Messing ejercita una observación aguda sobre estos personajes, a veces, desamparados, otras sofisticados, generalmente a la espera de ese final que cambiará sus vidas o rematará la historia. ¿Adonde lleva el túnel?, la pareja, muy años '50, ¿seguirá unida?, La dama del campo ¿cruzará los mares?. Messing adhiere al realismo en cuanto a lo que muestra: silla, mesa, plato, pan, maceta, figura, pero su intención es desnudar los sentimientos. Y bien que lo consigue con su dibujo ajustado, atmósfera diáfana, algún elemento perturbador. Una manera de pintar que responde a cánones clásicos pero a la que una vuelta de tuerca le quita todo convencionalismo. Avenida 51 N° 525 La Plata. Clausura el 15 de septiembre.

Dejá tu comentario

Te puede interesar