"El hombre araña" le ha dado a Columbia Pictures no sólo el mayor récord de taquilla de lo que va del año. También ha tejido una serie de negocios de terceros que demuestran que en el Hollywood actual nadie quiere perderse una franquicia, ni siquiera careciendo de derechos sobre el negocio en cuestión. Por supuesto, los grandes expertos en todo lo referente a «El hombre araña» son los ejecutivos de Marvel Enterprises Inc., firma que el pasado 9 de mayo inició una demanda contra la subsidiaria de Disney Buena Vista, exigiendo que destruya o anule todos los elementos relativos a la campaña publicitaria de un nuevo dibujo animado que -según la empresa de historietas y sus múltiples derivados comerciales- imita minuciosamente el arte del actual hit de Columbia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La agencia «Reuters» informó sobre la existencia de esta demanda en los tribunales de Manhattan que exige detener toda la publicidad del dibujo animado, así como la destrucción de todo el arte publicitario en circulación. Marvel sugiere que si bien estaba en conocimiento de que Buena Vista iba a hacer coincidir el lanzamiento en formato directo a video del nuevo cartoon sobre el superhéroe, con el esperado estreno del film de Sam Raimi que se conocerá este jueves en los cines argentinos, jamás había dado la autorización para ligar ese subproducto con el largometraje del modo que sugiere la campaña publicitaria.
En el texto de la demanda Marvel dice que en los anuncios del video de Buena Vista que aparecieron en los últimos días en varios diarios norteamericanos y en las jugueterías y grandes tiendas como Wal Mart donde se comercializará el producto, «'El hombre araña' no sólo esta en lo alto de un edificio igual que en los afiches del film, sino que sus brazos, piernas, cuerpo y cabeza están exactamente en la misma posicion, por lo que la copia ha reproducido hasta el más mínimo detalle».
Evidentemente Marvel, al mismo tiempo que intenta sacarle el mayor provecho a su franquicia (incluyendo el anuncio de una inmediata secuela también dirigida por Sam Raimi a filmarse el año próximo) también tiene que equilibrar la explotación por distintas firmas una vez que ha vendido la licencia para cada proyecto en particular. Un equilibrio difícil, ya que no sólo incluye negocios millonarios como el flamante y ya ultra-vendido nuevo videogame de Nintendo Spiderman, sino que también debe enfrentarse a la piratería que logró la aparición del largometraje completo en la red en forma simultánea con el estreno en cines.
Antes, este tipo de megahits solo debían preocuparse por los VHS piratas que se vendían de telecines robados del laboratorio justo antes del estreno de los films más esperados. Ahora ya ni siquiera hay que ir a Times Square a comprarlos, ya que empiezan a circular rápidamente en Internet.
Sin embargo, el caso de «El hombre araña» ha sido mucho menos grave que la flamante nueva epopeya Jedi de George Lucas: una semana antes de la premiere de «Episodio II: el ataque de los clones», al menos dos copias ilegales diferentes empezaron a circular a través de un protocolo de la red -Internet Relay Chat-, aprovechando copias tomadas clandestinamente con una cámara digital apoyada en un trípode durante una exhibición privada del único «tanque» de la temporada veraniega estadounidense que podría competir seriamente con los records de «El hombre araña».
Según el diario «Los Angeles Times», voceros de Lucas explicaron que si bien denunciaron debidamente el acto pirata a la Motion Pictures Asociation of America, «no creen que este acto de piratería pueda afectar las cifras del estreno del film, ya que ese tipo de producto ilegal influye sobre todo en la industria del video y el DVD». Es probable que los piratas estén al acecho de títulos con una masa de seguidores como «La guerra de las galaxias» o «El hombre araña», que si bien se sabía iban a impactar fuerte en el box office, no podía preverse que su popularidad inmediata iba a superar todas las cifras ya desde su estreno.
Esta spidermanía seguramente hará aparecer muchos invitados sorpresa a la hora de recoger las ganancias. Por ejemplo, las agencias de publicidad que alquilan los carteles de Times Square, que están pidiéndole una indemnización a la Columbia por haber alterado digitalmente los anuncios reales que estaban en el tradicional centro turístico y de espectáculos neoyorquino en el momento del rodaje de «El hombre araña», cambiándolos por otros dispuestos a gusto de los productores del film.
El hecho de que la Nueva York recreada por Sam Raimi en su película sea lo suficientemente fantasiosa para incluir al Gnomo Verde volando alrededor de Times Square no parece haberle quitado a los demandantes la esperanza de recolectar algunos dólares gracias a la spidermania.
Dejá tu comentario