(11-12-00) Finalmente no fueron tantos los que mostraron su interés en ver el tan publicitado reencuentro de Sui Generis. Las cifras oficiales hablaron de 27.800 tickets vendidos; la realidad, sin embargo, mostró un estadio con muchos claros y una cantidad de público que, generosamente, podría calcularse en 18.000 personas (invitados incluidos, por supuesto). Esa caída en la expectativa -más allá de las dificultades económicas que continúan complicando el negocio del espectáculo-tiene causas concretas.
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En estos 25 años que separan el recordado «Adiós Sui Generis» en el Luna Park y esta reunión en la cancha de Boca pasaron muchas cosas. Charly García, motor fundamental del dúo, ya no es el mismo, ni como creador ni como intérprete; aquellos viejos fans del '75 sufrieron en sentimiento propio ese deterioro artístico. Y, como si hubiera hecho falta algo más, el nuevo disco editado bajo el rubro del dúo tiene muy poco que ver con aquellas canciones adolescentes, aquella preocupación por las letras y las melodías, aquel «mensaje».
En Boca fueron muy pocos los cuarentones que se acercaron para ver esta versión 2000 de Sui Generis, y no se equivocaron; conservar en el corazón la vivencia de aquella despedida fue una decisión más saludable. De realización compleja -por la gran cantidad de instrumentos, por las desprolijidades conocidas en la voz de García, y hasta por el molesto viento-, el sonido no las tuvo todas consigo. La exagerada longitud del show -tres horas y cincuenta minutos a lo que debe descontarse un intervalo de 25 minutos, con más de 40 temas-atentó también contra el ritmo lógico de cualquier espectáculo.
Los largos «baches» con los temas nuevos -los varios «covers» incluidos en el nuevo disco, las nuevas composiciones del García menos recordable como «Me tiré por vos», «Noveno B», «Aguante la amistad» o « News Café»- llevaron al público a largos tramos de aburrimiento.
Los momentos musicalmente más interesantes llegaron siempre con las canciones viejas: el emotivo comienzo con «Cuando ya me empiece a quedar solo»; la buena versión de « Tribulaciones, lamentos y ocasos de un tonto rey imaginario, o no», que mostró a un Nito en su mejor forma vocal; « Casandra» con Mercedes Sosa como voz invitada; «Aprendizaje», más emotivo que prolijo, el popurrí de «Mr. Jones» y el « Blues del levante»; « Tango en segunda»; «Bienvenidos al tren» -con Fito Páez y León Gieco-, o « Rasgu-ña las piedras», con la voz y la guitarra de Gustavo Cerati. El cuadro se completó con la banda habitual de García, con un Mario Serra en bate-ría notablemente desconcertado, y con una orquesta de cámara dirigida por Gabriel Senanes que sólo contribuyó a la bola general de sonidos ininteligibles.
El único que pareció haberse tomado en serio ese desafío fue Nito Mestre. Se advirtió que había repasado meticulosamente textos y melodías y el resultado se vio en su concentración y en su afinación que, en general, fue aceptable. García, en cambio, se burló varias veces de su propia historia cambiando las letras de las canciones, ironizando sobre ellas, interpolando otras músicas (como hizo con « Purple Rain» de Prince en medio de «Canción para mi muerte») y, en consecuencia, de la historia de quienes habían ido a Boca esperando reencontrarse con su pasado.
Además, se dedicó varias veces a su show personal con innecesarios solos de guitarra o gestos hacia el público, hizo un intervalo fuera de toda lógica cerca del final y hasta se enojó con la gente cuando vio que no reaccionaban con entusiasmo frente a los temas nuevos. Y como si hubiera hecho falta algo más, el cierre -cuasi zapado-con «El día que apagaron la luz» -con los invitados-, « Mariel y el capitán», «Estación», «Para quién canto yo entonces» y « El fantasma de Canterville», terminó por deslucir una noche que debió ser para el recuerdo y terminó siendo para el olvido. «Sui Generis en vivo». Charly García (voz, teclados, guitarra) y Nito Mestre (voz, guitarra, flauta). Con María Gabriela Epumer, Erica Di Salvo, Mariela Chintalo, Gabriel Said, Ulises Di Salvo, Diego Dubarry, Ernesto Salgueiro, Horacio Weht y orquesta dirigida por Gabriel Senanes. Artistas invitados: Fito Páez, Mercedes Sosa, Gustavo Cerati, Pedro Aznar, Juan Rodríguez y León Gieco. (Estadio Boca Juniors, 7 de diciembre).
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