2 de abril 2002 - 00:00

"El macho latinoamericano fue amistoso con esta obra"

Eve Ensler
Eve Ensler
Nueva York - Durante mucho tiempo Eve Ensler fue una más entre los cientos de escritores neoyorquinos que luchan a diario por colocar sus obras en cartel. Pero esa realidad ya no corresponde para ella, ya que gracias a sus famosos «Monólogos de la vagina» se transformó en una de las mujeres más reconocidas de los Estados Unidos y del mundo entero.

Hoy casi cualquier cosa que ella pida se cumpliría. Tal es su capacidad de movilización que Jane Fonda le donó 1 millón de dólares para la causa que más la apasiona, la lucha para terminar con la violencia doméstica ejercida sobre las mujeres.

Ensler
confesó que, de niña, fue abusada sexualmente por su propio padre. Eso marcó su vida y su carrera. Hoy, a los 48 años, esta mujer de mirada profunda, escritora, directora y feminista de alma, dialogó con este diario sobre su carrera. No sólo sobre la razón del éxito de sus «Monólogos» sino también de la organización «V-Day», catalogada por la revista «Worth Financial Intelligence» como una de las instituciones caritativas más eficaces de los Estados Unidos, y también de su nueva obra en cartel, «Necessary Targets».

Periodista: ¿Cómo explica la vigencia permanente de los Monólogos?


Eve Ensler:
Porque hablan de cosas reales que le pasan a las mujeres. Ellas se identifican con lo que se dice en el escenario, toman las historias como propias y creo que ahí está la razón del éxito. Me sorprendía que después de tantos años de feminismo tan pocas mujeres amaran sus vaginas, o inclusive hasta que evitaran pronunciar esa palabra. Hoy puedo reír y decir que todo es un milagro vaginal, pero lo cierto es que cuando uno quiebra un tabú la gente se interesa.

P.: Es sabido que su inspiración para los monólogos fueron las entrevistas que le hizo a cientos de mujeres pero ¿qué hay de su propia vida?


E.E.:
Sufrí la violencia en carne propia siendo pequeña y sin duda eso influyó para que me volcara a explorar esta temática. Una de las ventajas de crecer en un ámbito violento donde la persona que uno más ama es a su vez la perpetradora de la violencia es que uno desarrolla, por un lado, la capacidad de despreciar a esa persona y, por otro, la de tratar de encontrar una explicación de por qué lo hizo. Si no hubiera tratado de encontrar alguna explicación del porque me estaban lastimando, si no lograba acceder al corazón del por qué la persona que me amaba también era capaz de lastimarte, me habría vuelto loca.

P.: ¿Su obra tiene entonces un fin terapéutico?


E.E.:
Quiero hacer algo para llegar a una vida mejor, tratando de entender porque la gente hace cosas malas y tratando también de cambiar las raíces de por qué las hacen. Es tan importante para mí terminar con las violaciones de mujeres en el planeta que no me alcanzan las palabras para explicarlo.

P.: ¿Cuándo comenzó su lucha?


E.E.:
De niña. Por haberme sentido tan indefensa necesitaba crear un impacto en el mundo. Fantaseaba con hacer algo para que otros no pasen por lo que me tocó vivir a mí. Esto último y mi gusto por escribir fueron las dos cosas que marcaron mi vida.

P.: ¿Qué son los «V-Days»?

E.E.: Surgieron casi al mismo tiempo que los «Monólogos». Cuando llevaba los «Monólogos» a diferentes lugares siempre ocurría que después de la obra se me acercaban mujeres contándome sus propias historias, cómo habían sido también violadas o golpeadas. Era demasiado. Entonces me dije «o termino con los shows o empiezo a hacer algo para acabar con toda esa violencia». Así en 1998 nacieron los V-Days, «Días de la vagina», con el fin de recaudar fondos para dedicarlos a esta causa. Aquel año fue a través de una gala benéfica en NuevaYork para el Día de San Valentín, desde entonces la repetimos todos los años y también las promovemos alrededor del mundo. En el primer V-Day invitamos a grandes actrices como Glenn Close, Susan Sarandon o Whoopie Goldberg y todas aceptaron colaborar. Fuimos creciendo y pudimos llevar los «V-Days» a pequeñas comunidades en todas partes. Este año se celebrarán en 800 ciudades alrededor del mundo, desde Manila a Londres y hasta en Guatemala.

•Distinción

P.: ¿Hace alguna distinción para adaptar su obra a las diferencias culturales y llegar a un mayor número de personas?

E.E.: No hago diferencias, no tengo distintos escritos para cada cultura. Pienso que a pesar de las diferencias culturales el asunto que trato es básico, es algo que afecta a todas las mujeres sin importar su condición o procedencia.

P.: ¿De qué se trata su nueva obra «Necessary Targets»?


E.E.:
Es una obra sobre la guerra, la intolerancia, la supervivencia y recuperación después del desastre. Habla de dos mujeres, una psiquiatra y una escritora que viajan a Bosnia para ayudar a las mujeres refugiadas recuperarse de las marcas que les dejó la Guerra, y está inspirada en mi propio viaje que hice en 1994, que en parte también dio origen a los «Monólogos». Si hay un tiempo propicio para una obra, el actual es el momento de «Necessary Targets».

P.:¿Alguna vez pasó entre sus planes tratar de cambiar a los hombres?


E.E.:
No creo que una mujer pueda cambiar la mentalidad de un hombre. Son los hombres quienes pueden cambiar a sus semejantes. Si los hombres tomaran conciencia de lo mucho que sufren muchas mujeres, ellos mismos se encargarían de parar a sus propios congéneres de ejercer violencia sobre sus mujeres.

•Amistosos

P.: ¿Qué le sugiere la imagen clásica del macho latinoamericano?

E.E.:
¡Sudamérica ha sido tan amistosa con la vagina! (risas). Argentina, Brasil, Puerto Rico, Guatemala, México, en todos esos países y en muchos más de esa región los «Monólogos» han sido aceptados con gran entusiasmo tanto por mujeres como por hombres, y muchos hombres según me cuentan. Por eso lo único que me inspiran esos machos es gratitud. Pienso que esto es un indicador importante de los deseos de cambiar y transformar ese machismo en algo más positivo, en una nueva conciencia protectora de los hombres para con las mujeres. Que los hombres sean capaces de brindar a sus mujeres exclusivamente cariño y placer.

P.: ¿Se enteró que en Argentina pusieron en cartel los «Monólogos del Pene». ¿Qué le sugiere esa iniciativa?


E.E.:
¿Qué más se puede decir sobre el pene? Siempre vivimos en una cultura fálica donde hasta los edificios se parecen a un pene. ¿Se puede agregar algo más?

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