«El mundo mágico de Terabithia» es una fábula sobre los dolores del crecimiento que
aunque protagonizada por niños, es recomendable para chicos de más de 11 años,
padres y maestros.
«El mundo mágico de Terabithia» (Bridge to Terabithia, EE.UU., 2007, dobl. al español). Dir.: G. Csupo. Guión: J. Stockwell & D. Paterson, sobre novela de K. Paterson. Int.: J. Hutcherson, A.S. Robb, Z. Deschanel, R. Patrick.
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Conviene advertir que «...Terabithia» va dirigida a los preadolescentes, y entre sus temas aparecen el sentimiento de culpa y el duelo por la muerte de alguien de su misma edad en un accidente. Aunque el personaje más comprador sea una nena de cuatro años, y se venda como una fantasía para niños, hay que aclarar esto de entrada. Katherine Paterson escribió su novela precisamente para ayudar a su hijo David a enfrentar ese tipo de dolores, y eso es también lo que hace esta versión cinematográfica, uno de cuyos adaptadores es, precisamente, el propio David Paterson.
Por supuesto que también hay otros temas, y hay alegrías, como corresponde a cualquier película de chicos. El personaje protagónico es uno que disfruta dibujando y corriendo, pero está a disgusto en el hogar (hermanas grandulonas, padres ocupados, exigentes, hermanita cargosa) y a disgusto en la escuela (docente antipática, grandotes abusadores). Hasta que, de a poco, acepta y empieza a disfrutar la amistad de una nueva vecina y compañera de grado, casi un alma gemela, igualmente sensible, pero mejor estimulada por los padres.
Juntos se animan a jugar en un bosque vecino, que imaginan lleno de seres fantásticos, un refugio donde descargarse y sentirse bien. Pero el cruce entre el mundo real y el otro tiene sus riesgos.
Fábula sobre los dolores del crecimiento, la comprensión de la debilidad ajena, y el descubrimiento de la bondad de quienes uno creía malos, la obra es muy rica y recomendable, no solo para mayores de 11 años sino también para padres y maestros (que han de aceptar, eso sí, el volumen musical, el doblaje, y ciertos recursos de estilo supuestamente al gusto de los chicos).
Los seres fantásticos son de la empresa digital de Peter Jackson, el trasfondo religioso y las referencias a «Narnia» son un sello de Katherine Paterson (hija de misioneros en China, y ella misma misionera en Japón cuando joven), y la hermanita que cruza el puente en la novela es una de siete años, a la que el film prefirió darle vacaciones. Hay al menos dos traducciones en español.
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