"La hora americana. 1910-1950" profundiza en los artistas que recorren el camino del indianismo, el nativismo y el indigenismo. Es la primera exhibición de su envergadura en un museo ligado a la tradición europea.
"Jujuy" de Antonio Berni es una de las obras clave de la muestra.
El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró la muestra "La hora americana. 1910-1950" la cual ratifica el giro local que el museo inició hace un año y medio con el desembarco de la nueva dirección a cargo de la subsecretaria de Gestión Cultural de la Nación, Marcela Cardillo. A través de 120 piezas provenientes de museos de todo el país, desde Humahuaca hasta la Patagonia, la exhibición profundiza en los trabajos de los artistas argentinos y de la región que recorren el camino artístico del indianismo, el nativismo y el indigenismo.
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La muestra, curada por Alberto Petrina (Director Nacional de Patrimonio y Museos) y Roberto Amigo, es, según palabras del primero, "una reivindicación histórica, cultural y política sobre un mundo sumergido, olvidado y despreciado o, en todo caso, borrado de la memoria de una ciudad etnocéntrica, eurocéntrica y con una profunda amnesia americana" como la Buenos Aires de principios del siglo XX.
Durante meses Petrina y Amigo llevaron adelante una minuciosa tarea curatorial para hacer coincidir trabajos de Antonio Berni, Francisco Ramoneda, Raquel Forner, Alfredo Guido, Atilio Terragni -su obra "Atardeciendo" de 1920 y propiedad del Bellas Artes es la pieza central de la propuesta-, Lino Spilimbergo y José Antonio Terry, entre otros. La muestra incluye, además de obras pictóricas, vestuario, esculturas, la proyección de un corto y un apartado especial dedicado a registros de la arquitectura prehispánica y neocolonial.
En el pabellón de exposiciones temporales del museo, en esta oportunidad subdividido en pequeñas salas, el desnudo de 1924 "La chola" de Alfredo Guido -heredero de Édouard Manet y Francisco de Goya- da cuenta de la tensión entre la cultura de formación de muchos de estos artistas y lo que aspiraban a representar. Frente a ella, "Señor de los temblores", un cristo mestizo anónimo de la escuela cusqueña de la primera mitad del siglo VIII.
Los artistas viajeros coronan el recorrido. Son aquellos que retornaron a la Argentina tras la experiencia europea o bien fueron confinados a estas tierras ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial y eligen las provincias del norte para asentarse temporalmente. Flanqueado por obras de Spilimbergo, "Jujuy" de Berni atrapa por lo estridente de sus colores, sus reminiscencias metafísicas y la particularidad de su composición centrada en una chola de espaldas al espectador, "un riesgo pictórico", de acuerdo a Amigo.
"Es una exposición que va a dejar una marca profunda en la tradición de este museo nacional. Es hacer un lugar e incluir aquello que se había dejado de lado siendo un museo nacional", afirmó Petrina, el encargado de subrayar a lo largo de toda la presentación para la prensa que "La hora americana" es la confirmación de un nuevo rumbo en un museo ligado por tradición a los movimientos artísticos europeos.
En ese sentido, el curador y funcionario nacional destacó que la muestra se lleva a cabo "en esta hora que vive el país y la región, donde hay un profundo reconocimiento de la Nación por los demás países que conforman la patria grande y que tienen estas raíces culturales comunes que vienen desde los tiempos prehispánicos".
"La hora americana. 1910-1950" incluye trabajos de unos 20 museos nacionales y colecciones privadas. Se exhibe hasta el 12 de agosto en Avenida del Libertador 1473 con entrada gratuita de martes a viernes de 11.30 a 19.30 y sábados y domingos de 9.30 a 20.30.
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