13 de octubre 2006 - 00:00

El novelista turco rebelde Pamuk ganó Nobel literario

OrhamPamuk, Nobelde Literatura2006: su obraes unaexpresión dela disyuntivaentre latradición y lamodernidad,entre el Islamy Occidente.
Orham Pamuk, Nobel de Literatura 2006: su obra es una expresión de la disyuntiva entre la tradición y la modernidad, entre el Islam y Occidente.
Estocolmo (EFE, AFP, Reuters) - El Premio Nobel de Literatura 2006 fue otorgado ayer al escritor turco Orhan Pamuk, según comunicó por la mañana la Academia Sueca. Se trata, una vez más, de una recompensa de fuerte significado político ya que Pamuk, que suele tener periódicos enfrentamientos con la clase gobernante de su país, fue calificado de «traidor» por muchos de sus detractores en Turquía a causa de sus declaraciones sobre temas considerados tabú, como el genocidio armenio de 1915 y el asesinato de kurdos. «Un millón de armenios y 30.000 kurdos fueron asesinados en estas tierras y nadie, excepto yo, se atreve a hablar del tema», declaró en febrero de 2005 a una revista suiza.

Pamuk, de 54 años, ha acumulado premios literarios en el extranjero (entre ellos el prestigioso Premio de la Paz de los libreros alemanes en octubre de 2005). Sus referencias al asesinato masivo de armenios bajo el Imperio Otomano, así como al conflicto kurdo en el sureste del país levantaron una ola de protestas en Turquía.

El autor recibió varias veces amenazas de muerte, y un oficial de provincia llegó a ordenar la destrucción de sus libros, una orden luego anulada por el gobierno turco, que desde que aspira a entrar en la Unión Europea trata con mucho cuidado las cuestiones sobre derechos humanos. Dividido entre su disidencia política y su deseo de ver a Turquía en el seno de la UE, Pamuk también protestó ante el hecho de que muchos opositores en Europa utilizaran su caso como un argumento en contra del ingreso de Turquía a la UE.

La narrativa de Pamuk no se aleja de la realidad que vive Turquía: sus intentos de convertirse en un país plenamente europeo, acompañados de su disyuntiva entre el Islam y el secularismo, la tradición y la modernidad, se encuentran en el centro de su obra.

El escritor dijo ayer que se sentía honrado por recibir el premio, aunque su reacción inicial fue: «¿Quién me llama en medio de la noche?». «Es un gran honor, un gran placer», dijo Pamuk a periodistas en la Universidad de Columbia de Nueva York, donde estudió en los años 80. «Estoy muy feliz por el premio», al que describió como «un reconocimiento a mi trabajo, mi modesta devoción al gran arte de la novela». Nacido el 7 de junio de 1952 en una familia rica y occidentalizada, Pamuk abandonó sus estudios de arquitectura a los 23 años para entregarse a la escritura. Publicó su primera novela «Cevdet Bey y sus hijos» en 1982. Pamuk evita mostrarse en público y dedica sus horas a escribir, entre cigarrillo y cigarrillo, en su casa de Estambul.

Cuando se muestra en públicosuele hacerlo vestido con un estilo desenfadado, y habla a gran velocidad y gesticulando. Su primer choque con la clase política tuvo lugar a mediados de los 90, cuando denunció el trato a la minoría kurda durante una campaña del ejército para acabar con la insurgencia separatista en el sureste del país. En 1998, el gobierno le concedió una rama de olivo al ser reconocido «Artista del Estado», pero Pamuk lo rechazó. Para entonces, ya se había convertido en el autor más vendido del país. Su sexta novela, «Me llamo Rojo», le acarreó fama y premios internacionales.

Sus libros, traducidos a 32 idiomas, son (además del ya citado): «La casa del silencio» (1983), «El castillo blanco» (1985), «El libro negro» (1990), «La vida nueva» (1994), «Me llamo Rojo» (1998), «Nieve» (2002) y «Estambul: Memorias y la ciudad» (2003).

Amnistía Internacional, que hizo campaña a favor de la candidatura de Pamuk la Nobel, se regocijó ayer por la concesión. «Amnistía considera muy positiva esta distinción a un escritor que ha provocado temas cruciales de debate en Turquía», dijo ayer una portavoz de AI en alusión a su denunciadel genocidio cometido por los turcos contra los armenios en 1915. Turquía, sin embargo, felicitó oficialmente a Pamuk por el premio. El ministro de Exteriores, Abdullah Gul, dijo que «el Nobel es un premio muy importante, en particular el de Literatura, y es importante que lo consiga Turquía. Estoy feliz de que se lo haya llevado un turco».

En una conversación telefónica con representantes del Comité Nobel, difundida en su página de Internet, Pamuk dijo ayer que «la imagen del Oriente y Occidente y su choque es una de las ideas más peligrosas de los últimos años. Mi trabajo es la mejor muestra de lo fructífera que puede ser la mezcla de culturas».

Para la Comisión Europea este premio supone una «buena noticia» para la libertad artística y «la libertad de expresión». El comisario europeo para la Ampliación, Olli Rehn, responsable además de las negociaciones de entrada de Turquía en la UE, dijo que los artistas «necesitan la libertad de expresión de forma tan desesperada como la vida requiere el agua y el aire».

También el presidente francés, Jacques Chirac, manifestó ayer su alegría por el Nobel a Pamuk, «cuya reflexión sobre la sociedad turca es particularmente inteligente, fuerte y liberal».

Al comunicar su veredicto, la Academia Sueca subrayó que el trabajo de Pamuk en la «búsqueda del alma melancólica de su ciudad natal, Estambul, ha encontrado nuevos símbolos para reflejar el choque y la interconexión de las culturas».

El escritor español Juan Goytisolo, dijo que es una «elección justísima. Para mí, Orhan Pamuk figura entre los grandes escritores del presente».

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