17 de marzo 2003 - 00:00

El Oscar frente a la guerra

Hollywood (AFP) - Mientras el reloj para la realización de la entrega de los Oscar de este año está en cuenta regresiva, la inminencia del comienzo de una guerra contra Irak amenaza con empañar el acontecimiento más importante en la industria del cine.

Las celebridades se preguntan si es apropiado pasearse sobre la alfombra roja mientras las fuerzas estadounidenses invaden Irak. Los organizadores están haciendo planes para reformular la 75a. edición de la entrega de los premios, en previsión de que la tormenta se desate en coincidencia con la ceremonia.

«Creo que los Oscar se entregarán sin duda el 23 de marzo como está previsto», dijo el veterano productor Gil Cates, aunque admitió que una guerra puede forzar cambios de última hora. «Si entramos en guerra, la transmisión televisiva de los Oscar obviamente reflejará esa realidad», admitió al referirse a la preparación del show. Los organizadores rehusaron comentar en qué consisten los planes de emergencia previstos, o si en caso de guerra se considera la posibilidad de realizar una ceremonia con menos brillo.

Una eventual transmisión en diferido para acomodarse a las imágenes en vivo de la guerra en Irak, causaría un caos financiero en la venta de espacios comerciales, que la cadena ABC entregó a razón de 1,4 millones de dólares los 30 segundos. Pero incluso si el show se transmite en vivo, los organizadores están preocupados de que las estrellas traten de acaparar la ceremonia para condenar la posición de la administración Bush frente a Irak.

Cates
consideró inaceptable que los presentadores resuelvan desviarse de la rutina preestablecida y utilicen el escenario como arena política para referirse a la guerra, pero admitió que no puede evitarse que los ganadores expresen sus puntos de vista al respecto durante sus discursos de agradecimiento.

«Son sus 45 segundos. Yo preferiría que utilicen su tiempo para referirse a los premios que ganaron, pero si quieren decir algo más, es su tiempo y este es un país libre», afirmó. El actor Richard Gere, que había sido convocado como uno de los presentadores este año, fue reemplazado debido a su comportamiento durante el show de 1993, cuando lanzó un mordaz ataque al líder chino Deng Xiaoping, al criticar su política sobre derechos humanos.

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