30 de junio 2003 - 00:00

"El teatro argentino recuperó su espacio"

El teatro argentino recuperó su espacio
Una nueva obra de Roberto Perinelli se ofrece en el Teatro del Pueblo, dirigida por Laura Yusem. Se trata de «Mil años de paz (Tragedia romántica)», definida por su autor como un «thriller político». La obra, además de reunir temas tan diversos como el parricidio, el poder del dinero y los ritos de iniciación sexual, trabaja sobre el fenómeno de la representación, las falsas apariencias y la teatralidad.

La acción transcurre en un prostíbulo, a mediados del siglo diecinueve, en donde hace su aparición el despiadado conde del lugar con el objetivo de que su tímido hijo debute sexualmente. El elenco está integrado por José María López, Marta Degracia, Nuria Córdoba y Gabriel Maresca. La escenografía y vestuario es de Marianela Gómez, la música original de Patricia González y el diseño de luces de Gabriel Caputo.

Roberto Perinelli
lleva estrenadas alrededor de veinte obras (entre ellas «Landrú», «Miembro del jurado» y «La cena»). Es director y docente de Escuela Municipal de Arte Dramático y desde 1990 integra la Fundación Somigliana (Somi) junto a Marta Degracia, Roberto Cossa, Carlos Pais y Bernardo Carey. Dicha institución está dedicada al estímulo y la difusión de la dramaturgia argentina y desde 1996 dirige el Teatro del Pueblo.
Dialogamos con él:

Periodista:
¿Por qué ubicó la acción en un prostíbulo?.

Roberto Perinelli: Pensé en un prostíbulo porque es un lugar donde la intimidad está muy expuesta. Uno sabe qué hace un hombre en un prostíbulo, aunque no lo vea. Además, necesitaba dos exponentes del poder. Uno es el conde, que ejerce la autoridad de una manera bastante terrible y funesta y el otro es Doña Margarita, una prostituta que ya es un mito en el lugar y que regentea el prostíbulo como si fuera una reina. Ella borra todas las diferencias políticas o sociales cuando afirma: « Recibimos a toda clase de gente. De cualquier pelo y con cualquier idea en la cabeza». El conde la respeta y ella es capaz de cuestionarle su crueldad y otras injusticias que comete. A mí me interesa que defienda las necesidades del pueblo, pero no desde una posición política, sino desde la sensatez y también desde un sentido mercantilista de la cuestión. Porque a ella también la perjudica este estado de cosas. Cuanto más caos, menos trabajo hay en el prostíbulo. Un poco lo que pasa ahora.Ayer leí una nota sobre ArteBA que tuvo récord de ventas.Y a raíz de eso alguien explicaba que la compra de bienes suntuarios, esos que no son indispensables para vivir, no pasan por el bolsillo sino por el estado de ánimo. Ir al prostíbulo también puede depender de un estado de ánimo.


• Puesta

P.: ¿Qué destaca la puesta de Laura Yusem?

R.P.: A Laura le interesó destacar el tema de la conspiración, es una especie de thriller político.A mí me interesaban otras cosas que no son excluyentes. Pero comprobé con satisfacción que en su puesta está todo a lo que a mí me interesaba. Estoy muy conforme con su trabajo.


P.:
¿Cree que se lograron los objetivos que llevaron a crear la Fundación Somi?

R.P.: Sí, En primer lugar contribuyó a que se revalorizara el teatro de texto. La literatura dramática recuperó el terreno que había perdido en los '90. En aquel momento se imponía el teatro de imagen y había una actitud algo desdeñosa con respecto al texto, como si se tratase de un elemento innecesario o de una apoyatura trivial. Hoy tal vez no tenga tanto sentido dedicar una sala a la dramaturgia argentina, porque ésta volvió a recuperar su lugar. A lo mejor tendríamos que revisar eso. A mí me interesa poner en crisis lo que pienso. Veo mucho teatro y me gusta estar al día de todo lo que se hace en el país. Tenemos el mejor teatro del mundo en habla castellana.


P.:
En el Teatro del Pueblo se estrenaron piezas muy exitosas como «Cocinando con Elisa», «Venecia» y últimamente « Bésame mucho» de Javier Daulte.

R.P.: Sí y hay varios méritos que algunos no nos reconocen. El primero es que durante dos años no estrenamos ninguna obra nuestra porque nos pareció que no era ético. Segundo: tanto podemos estrenar «Cocinando con Elisa» que es una obra realista como «Bésame mucho» que no lo es. Nos interesa la buena dramaturgia, no adherimos a una sola tendencia. Me fastidiaría mucho que nos miraran como a dinosaurios, aferrados siempre a lo mismo.



Entrevista de Patricia Espinosa

Te puede interesar