11 de septiembre 2001 - 00:00
"El teatro cotiza más que el tango"
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Rubén Szchunacher
Periodista: ¿El Rojas sólo convoca a artistas jóvenes?
Rubén Szuchmacher: Prefiero no usar la palabra joven, porque en la creación no existe lo viejo y lo joven. Lo que pretende el Rojas es dar una oportunidad a los artistas que recién están empezando y todavía no pudieron entrar en el sistema de producción. Y que si se presentan para una coproducción del San Martín lo más probable es que no los escuchen.
P.: ¿Cómo es la programación de este festival?
R.S.: Hay varios estrenos, cinco espectáculos de una retrospectiva del mismo festival y un par de espectáculos invitados, que fueron estrenados fuera de la Capital. Antes el presupuesto nos daba para invitar gente de Neuquén o de Córdoba, pero este año estamos tan reducidos que nuestros invitados son de La Plata.
P.: ¿Qué opinión le merece la programación nacional del Festival de la Ciudad? ¿Le parece representativa?
R.S.: Es buena por su diversidad. Además, es increíble lo que pasa en esta Ciudad, todo se cae a pedazos pero el teatro sigue adelante. Algo muy importante que ha hecho este Festival es favorecer la llegada de curadores extranjeros.
Repercusión
R.S.: El teatro argentino se puso de moda por motivos que todavía no logro entender, pero es así. Y no lo digo en sentido peyorativo. Cuando cayó el Muro de Berlín la moda era los países del Este. Así como en una época lo que se usaba en Europa era lo latinoamericano indigenista. Hoy ya no se ven grupos indigenistas, salvo algún boliviano tocando en las estaciones de subte. Pero todavía subsiste esa necesidad de los espacios centralizados de tomar cada tanto cosas nuevas. La elección entonces depende menos de la calidad de nuestra producción que de las necesidades de estas grandes metrópolis a las que de repente se les ocurre que lo que aquí hacemos es importante. Pero aun así, que el teatro argentino tenga tanta predicamento en el exterior no es algo que haya conmovido a nuestros funcionarios. Y eso que el teatro argentino a esta altura es más importante que el tango. Porque el tango es un producto cosificado mien-tras que el teatro avanza.
P.: De todos los espectáculos de la muestra sólo el Proyecto Museos V y tres obras más participan del Festival Inter-nacional ¿son las de mayor calidad artística?
R.S.: Todas son de buena calidad. Incluimos «Socavón» porque Luis Cano, su autor y director, es una especie de postergado. Yo elegí «Sólo vine a ver el jardín» (teatro musical) porque es un espectáculo excelente y no tuvo críticas. «La historia de llorar por él» ya tiene 4 años pero la queríamos poner porque es muy buena y, además, la gente del Festival Internacional había dejado afuera a Ignacio Apolo (su autor) y a Cristian Drut (su director).
P.: ¿Y usted cómo entró en el festival con «La biblioteca de Babel»?
R.S.: Con Ingrid Pelicori y Horacio Peña, protagonistas de la obra, entramos en el festival porque al espectáculo lo presentó la Dirección General del libro. ¿Cuál fue la manera de agregar espectáculos al festival? Haciendo que las instituciones los presentaran.
P.: ¿Por qué no los querían incluir en la programación?
R.S.: No se nos programó porque entramos en el anterior Festival. El criterio de éste es no volver a llamar a quienes ya estuvimos en la edición anterior. Si el festival se hiciera todos los años se podría hacer eso, ¡pero en un festival que se hace cada dos años! ¿Y si Bartís hubiera estrenado un espectáculo? ¿Lo dejaban afuera? Creo que el único que vuelve a presentarse -pero porque no les quedó más remedio-es Federico León, que en el festival anterior presentó «Cachetazo de campo» y que ahora participa con «1.500 metros sobre el nivel de Jack». No sé si todo esto está bien o está mal. Pero, si se atiende más a cuestiones políticas que artísticas se corre el riesgo de que algunos buenos espectáculos queden afuera y otros no sean lo suficientemente buenos como estar dentro del festival.




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